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El día más esperado para los mancharrealeños por fin llegó. Nuestra Señora del Rosario se vistió de gala para recorrer las calles de su municipio y repartir fe y salud a todos sus devotos. La jornada comenzó desde bien temprano con el repique de campanas, que anunciaba el inicio del día grande de la patrona. Más tarde tuvo lugar la solemne misa en la Iglesia San Juan Evangelista, donde la Virgen esperaba ya montada en su trono a los fieles. Esta eucaristía es tan demandada por los devotos que, unas vecinas, comentaban que no podían asistir porque “hay que coger sitio como muy tarde durante el segundo toque de campanas”, ya que los bancos del templo se llenan. Con un pronóstico de lluvia de alta probabilidad, los rayos de sol caían sobre la Plaza de la Constitución de Mancha Real donde los vecinos y los músicos esperaban impacientes la salida. Llegó la hora de la ansiada procesión, y las puertas de la parroquia se abrían con una resplandeciente Virgen del Rosario. Tras la salida de los estandartes, el cortejo y las autoridades, la Agrupación Musical “Villa de Mancha Real” empezó a tocar los primeros compases. Una gran cuadrilla de costaleras se agrupaba bajo el trono, llevando con mucho orgullo a su patrona. Durante el recorrido, algunos devotos suplicaban sus plegarias de salud a la Virgen del Rosario para que los ayude en su camino. Las flores fueron otras de las grandes protagonistas de la cita. Desde el Ayuntamiento de Mancha Real, los pétalos de rosa caían desde el cielo dejando el trono de la Virgen bañado en flores. Las calles, decoradas con guirnaldas blancas, estuvieron llenas de fieles durante todo el camino. Bajo los sones de marchas como “Siempre la Esperanza” y “Al cielo la reina de Triana”, la madre de Mancha Real pudo realizar su recorrido entero sin ningún tipo de preocupación por el temporal. La fe por la Virgen del Rosario es algo único en el arraigo del municipio; un sentimiento que se transmite de generación en generación y que todos los mancharrealeños viven intensamente. “La Salve Rociera” sonó a ritmo de flauta y tambor momentos antes del encierro al templo, y la procesión concluyó otro año con la esperanza de volver a repetir el año que viene.