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Devoción y alegría. Estos fueron los sentimientos que acompañaron ayer a la Virgen de Consolación en su procesión por las calles de Castellar, con motivo de las fiestas patronales del municipio. Cientos de vecinos aguardaron a las puertas de la ex Colegiata de Santiago hasta que, tras la solemne misa, su Alcaldesa Perpetua asomó bajo la portada principal a las 10.45 horas de una jornada radiante, de cielo azul, llena de emoción, fiesta y fe.
Los castellariegos y castellariegas la recibieron con vivas y aplausos y no se dejaron intimidar por el calor reinante, que superó los 30 grados, para acompañar de forma masiva a su Virgen de Consolación en todo su recorrido por el pueblo, que contó con la participación de autoridades civiles y religiosas y la banda de música, que marcó el paso de su trono por las calles, llevado a hombros de 18 anderos que, de forma acompasada, pasearon a su patrona por las para que se reencontrara como todos los años con su pueblo. Más de uno de ellos aprovechó alguna de las pausas del recorrido para limpiar el sudor de su frente, por el gran calor reinante.
El recorrido arrancó en la excolegiata de Santiago y siguió por la plaza de la Constitución, Mendo Benavides, San Benito, calle Cervantes, calle Quevedo, calle Eloy Gonzalo, avenida José López, avenida Andalucía, plaza de la Constitución y, de nuevo, de regreso hasta la excolegiata.
Tal como había pedido la Hermandad de María Santísima de Consolación, los fieles engalanaron para la ocasión sus balcones para honrar así a su patrona, decorándolos con colgaduras con su imagen, mantones, cuadros, flores y banderas de España y de Castellar, con sus vibrantes colores rojo, amarillo, azul y blanco. Muchos fieles, niños y mayores, también exhibieron sus mejores galas como merece un día de fiesta y esta celebración religiosa, que muchos devotos quisieron conservar grabando a su paso con sus móviles a la Madre de Dios. A las 12:15 horas, las campanas saludaron el regreso de la patrona a la excolegiata con un repiqueteo alegre que luego dio paso al himno de España que acompañó a la Virgen hasta el interior del templo entre los fervorosos aplausos de sus fieles.
Entre los vecinos, Luisa Pacheco Ochoa comentó que “la Virgen de Consolación es lo más grande para todos los vecinos de Castellar. Por eso todo el mundo se vuelca. Nos conmueve a todos”. María Medina Patón: “Soy de Castellar y nuestra patrona es lo más del pueblo. Aquí nadie se pierde nunca esta procesión, pero también viene gente de fuera”. En el caso de Francisco Benitez Segura subrayó que “hay muchísima devoción por la patrona en nuestro pueblo y otras localidades de los alrededores. Incluso viene gente de La Mancha”. Encarni Marín Fernández: “Si nos encontramos decaídos recurrimos a nuestra patrona y si hay algo que agradecer, también. Son fiestas íntimas y especiales”. Por otra parte, Francisco Jiménez Hervás concluyó con que “la patrona de nuestro pueblo es la madre de todos los castellariegos. Vienen a ver la procesión mis hijos que están en Madrid”