Este periódico puso en marcha un equipo formado por nueve periodistas desplegado e instalado en enclaves clave del territorio jiennense —y puntos limítrofes estratégicos— con el objetivo de captar el evento que paralizó España ayer desde todas las perspectivas posibles: patrimonial, natural, urbana y humana.
En el Alto Guadalquivir, Juan Espejo captó en directo desde la carretera interna que comunica La Iruela con Cazorla, un balcón natural con vistas privilegiadas hacia el este y hacia la silueta de Sierra Mágina.
De forma simultánea, la cobertura del Área Metropolitana corrió a cargo de Antonio Medina, apostado en el Cerro de las Canteras, desde donde divisó la evolución del eclipse con el skyline de la capital jiennense enmarcando el horizonte.
La Sierra de Segura cuenta con un doble seguimiento: Francisco J. Marín tomó el pulso a la jornada desde la salida de Génave, rodeado por su emblemática pineda, mientras que Ana Isabel Bravo se ubicó en la Cañada del Señor para immortalizar el instante exacto en que la alineación solar converja con la Presa de Siles.
Del patrimonio de La Campiña al mar de olivos. Los encuadres patrimoniales y paisajísticos marcaron el trabajo en La Campiña y la Comarca Norte. Álvaro Guzguti se desplazó a la Sierra de Andújar con el objetivo de inmortalizar una estampa histórica.
Por su parte, Jason Moyano capturó el fenómeno en plena dehesa, junto a la carretera de La Aliseda (La Carolina), con el imponente Castillo de las Navas de Tolosa de fondo.
La altura y el agua definen las crónicas de Las Villas y El Condado. Isabel de la Paz reportó a más de mil metros de altitud desde el mirador de Iznatoraf, buscando la estampa del municipio recortado sobre el mar de olivos. Por otro lado, desde el Cerro de Olivares, en Arquillos, Isabel Aranda ofreció la perspectiva de la comarca con vistas panorámicas a los embalses del Guadalén y el Giribaile.
Finalmente, el despliegue trasciende los límites provinciales. La periodista Manuela Rosa Jaenes captó desde Torredelmar (Málaga) para reflejar cómo viven la jornada los miles de jiennenses que se desplazan en verano a la costa.