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Cárchel es un pueblo que apenas llega a los doscientos habitantes. Sus vecinos tienen dos fechas señaladas, siempre en torno a los patronos. En invierno, concretamente en enero, se festeja San Antón, mientras que en agosto llega el turno de la Virgen de los Remedios. El núcleo más pequeño del municipio de Cárcheles vivió ayer la jornada central de sus fiestas, un día que tuvo como actividad más significativa la procesión de la imagen mariana.
Este año el hermano mayor es Cristóbal Montiel, quien también ejerce como edil de Cárchel y titular del área de Coordinación de Todas las Concejalías. La procesión brilló con luz propia por su sencillez. El desfile, con principio y final en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Ángeles, discurrió por las principales calles del pueblo. Fachadas, balcones y la propia vía pública se encontraban engalanados para la ocasión. Dentro del cortejo, además de una representación eclesiástica y cofrade, se encontraba el alcalde de Cárcheles, Enrique Puñal, otros miembros de la Corporación y el párroco, Joël Nsenkey Mokuba. El acompañamiento, a través de sucesivas piezas, corrió a cargo de la asociación Amigos de la Música, la banda de este municipio de Sierra Mágina. Fueron casi constantes las manifestaciones de devoción hacia Nuestra Señora de los Remedios. Aunque, por supuesto, no en los niveles que caracterizan las celebraciones en honor de San Antonio, la pólvora estuvo muy presente a través de los cohetes, una seña propia de todas las procesiones de Cárchel. En el momento en “encerrarse” se disfrutó con máxima intensidad de la pirotecnia, lo que dio color, ambiente y sonido a la celebración. Una de las peculiaridad de la hermandad que tiene como centro a la patrona es el protagonismo femenino, aunque, por supuesto, no se discrimina nunca a los varones.
Tres son los días festivos de esta convocatoria veraniega, propicia para el reencuentro entre los lugares y los visitantes, en particular los emigrantes. El viernes destacó por la ofrenda floral. Ayer hubo una misa solemne y en la tarde noche se disfrutó de la procesión. En medio hubo una comida de convivencia en la que participaron los hermanos —el jueves se vivió otra abierta al conjunto de vecinos del pueblo—. Todo esto, sin olvidar los contenidos para los más pequeños y en el ambiente de la caseta municipal, en la que tampoco faltó la música.
La programación concluye hoy. Se espera otra misa en la iglesia parroquial a partir de mediodía. De nuevo, el ambiente vuelve a estar en la caseta. La guinda llega, al filo de la medianoche, de la mano de un espectáculo de fuegos artificiales. La edición de 2026 sobresale por su participación, con presencia incluso de personas venidas desde otros municipios de la comarca de Sierra Mágina.
Lola Fernández Sáez afirmó que le parecen unas fiestas preciosas que viven todos los años y que la procesión le gusta muchísimo por ser una de las citas más esperadas; por su parte, Antonio González Ruiz expresó que forma parte de la banda desde hace 25 años en una procesión muy emotiva en la que tocan muchísimo, ya que en cada pieza se para la procesión; Ascensión Gómez Gómez destacó que lo mejor de este día es la unión con la familia y con mucha gente que se marchó y vuelve para estas fechas, siendo unos días muy entrañables; asimismo, Juan Manuel Valdivia Aranda señaló que todo el mundo está unido, que hay una grandísima devoción y que, como encargado de tirar los cohetes, le gustaría que esto dure para siempre; finalmente, Loli Ruiz Almazán concluyó que todas las personas que viven allí salen para acompañar, señalando que son unas fiestas estupendas y añadiendo que es hermana de la Virgen y también cohetera.