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La devoción por la Virgen de la Cabeza en Campillo de Arenas tiene su haber en este mes de agosto, consagrando las Fiestas de Moros y Cristianos a su imagen en una celebración hacia la patrona que también tiene en su ser unos tintes históricos muy marcados.
La mañana de este lunes sirvió como colofón a los actos religiosos en torno a la figura de la patrona en el municipio con el traslado de la imagen desde su propia ermita hasta la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación. En este última acto de devoción a la Virgen de la Cabeza, los vecinos y devotos pusieron todo su empeño en que la mañana fuese los más placentera para aquellos que acudieron a ver la procesión.
Aunque el calor se hacía notar, la fe tuvo más peso y la multitud se agolpó a las puertas de la ermita tras la eucaristía celebrada en este lugar a las afueras del pueblo. Así, se dispusieron a comenzar el camino de vuelta con la Virgen tras la procesión realizada el domingo por la noche en la que se hizo el recorrido inverso, donde también se quemaron tracas y rezaron salves en su honor.
Amenizada por la Banda de la Asociación Musical de Campillo de Arenas, la procesión avanzó por el callejero con una solemnidad digna de la importancia de la cita hasta llegar a la Plaza de Andalucía, donde esperaba otra gran parte de la comitiva a las puertas de la iglesia parroquial. Ya allí se lanzó una salva de cohetes, a la vez que también se dispararon varios trabucazos al aire antes de volver a dejar resguardada a la Virgen de la Cabeza campillera.
Innumerables muestras de cariño y de complicidad hacia la patrona fueron los elementos protagonistas de la mañana de este lunes en Campillo de Arenas en su tercer día de fiestas patronales, que vibran al son de la recreación de la batalla de moros y cristianos, donde se muestra parte de la identidad e historia del municipio y enseña la devoción vecinal transmitida de generación en generación hacia la Virgen de la Cabeza.
Días para honrar la memoria de un pueblo que ve como cada año recupera en un pequeño espacio de tiempo tradiciones, vivencias y costumbres de antiguamente, siempre con la misión de que sigan transmitiéndose de generación en generación.
La profunda devoción que profesa el municipio hacia su patrona queda reflejada en los testimonios de sus vecinos: por un lado, Julia García Bonilla señaló que “la Virgen para mí, ante todo, es fe. Una devoción muy grande desde que era pequeña. Es también nuestras raíces y nuestra manera de ser”, un sentimiento compartido por Claudio Vega Martínez, quien rememoró su vinculación personal afirmando que “yo soy devoto de la Virgen. A los 14 años yo ya estaba en la hermandad. Esto se hace con mucho fervor a la Virgen, a la que le pedimos mucho”. Por su parte, David Ruiz Quesada resaltó el valor intergeneracional de la tradición al manifestar que “Videoes la enseñanza de nuestros mayores, nuestra esperanza, nuestra ilusión y a la que recurrimos en todo momento. La acompañamos todos al unísono”, mientras que Lourdes Ballesteros Olmo destacó el sentir colectivo expresando que “como católica que soy, para mí es muy importante porque es nuestra madre, y aquí en Campillo lo vivimos con mucha fe. Todo se hace por la patrona”. Finalmente, Enrique de la Morena Figueroa concluyó sintetizando el impacto personal de esta advocación al asegurar que “la Virgen de la Cabeza para mí tiene muchísimos significados, pero sobre todo es mi guía para que ayude a mi familia y seguir adelante”.