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Cada 18 de septiembre los vecinos de Beas de Segura esperan ansiosos el elegante discurrir de la Virgen de la Paz para pedirles un año más su bendición. La Santa conocida como la alcaldesa perpetua protagonizó una de las jornadas más emotivas del municipio en el marco de la Feria y Fiestas en su honor. La solemne procesión sirvió a los vecinos y visitantes para acercarse más a la Virgen a través del empinado recorrido.
Tras la solemne eucarística en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción a la que acudieron centenares de beatenses, llegó el momento de que Nuestra Señora de la Paz procesionara junto a sus fieles un año más. En torno a las siete de la tarde, la imagen asomó por la puerta principal del templo a la vez que sonaba el himno nacional. La Asociación Centro Cultural Musical Santa Cecilia se encargó de poner los sones como acompañamiento al bonito desfile. Esta procesión es el día grande para la Santa al igual que para todos los vecinos que le procesan tanta devoción. Desde que el trono pisó las calles, no faltaron aplausos o vítores por parte del público que se alargaron durante todo el recorrido. Así, desde niños hasta mayores la acompañaron en su discurrir para no perderse ni un minuto de la procesión de la Santa. Una muestra también de una devoción que se traspasa de generación en generación y perdura en el tiempo entre todas las familias que acompañan a la Virgen de la Paz.
La comitiva contaba con los pertinentes representantes del gobierno municipal así como miembros de otras cofradías y hermandades del municipio. En el cortejo también acompañaban a la Virgen unas largas filas de mujeres vestidas con el atuendo protocolario y tradicional con mantillas y peinas. Además, mujeres con los vestidos de flamenca tradicionales aprovecharon para bailarle a la Virgen de la Paz y hacer más alegre aún si se puede su paso por las calles de Beas de Segura. Con sus mejores galas, arropada por sus más fieles seguidores, el recorrido terminó en su Santuario de la Villa rodeada de aplausos, “vivas” y “guapas” que se intensificaron durante el último tramo.
Las festividades en honor a la Virgen de la Paz son un momento de profunda devoción y alegría compartida para los habitantes de Beas de Segura. Para Francisco Calabria Almagro, “son unos días en los que el fervor es notorio hacia la Virgen de la Paz. La procesión es muy hermosa y todos los vecinos disfrutan de cada paso de ella”, mientras que María Luisa Vázquez García resaltó la importancia de la patrona para la comunidad al afirmar: “Para nosotros la patrona es todo. Es linda y tenemos un amor enorme por ella. Siempre esperamos la llegada de este día con entusiasmo”. El testimonio de Salvador Chinchilla Hornos, “Este es mi segundo año como costalero y es una enorme emoción para mí. Lo vivo mucho ya que la Virgen de la Paz aquí es algo muy especial”, demostró el compromiso de las nuevas generaciones con las tradiciones. Por su parte, Eugenio Monje Molina describió el ambiente festivo diciendo: “Estas fiestas las vive todo el pueblo. Vienen muchísimas personas que ya no viven aquí pero desde pequeños han vivido el amor hacia la Virgen”. Finalmente, Marcos Molina Vega representó a aquellos que, a pesar de la distancia, regresaron para celebrar sus raíces: “Yo llevo ya 60 años en Barcelona y, mientras pueda, no me perderé el día grande de la Virgen. Son días de muchos reencuentros con familiares y amigos”.