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lunes, 19 agosto 2019
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  • PROFESIONAL. El Castrileño trabaja en un encierro.
    PROFESIONAL. El Castrileño trabaja en un encierro.
El banderillero granadino, conocido como “El Castrileño” por el pueblo en el que nació, es, a sus 43 años, una pieza fundamental en los encierros de pueblos de la Sierra de Segura, donde resuelve con soltura las situaciones complicadas que puedan surgir en esta convocatorias tradicionales con cientos de participantes

—¿Cuál es su trayectoria?

—R. Primero fui novillero, aunque no llegué a tomar la alternativa. Desde 2002 soy banderillero. He tenido la oportunidad de trabajar con máximas figuras del rejoneo, como Manuel Manzanares, Leonardo Hernández, Álvaro Montes y Pablo Hermoso de Mendoza, con el que estuve en México y España. A pie, he ido con José Carlos Venegas, de la Sierra de Segura, y El Fandi. España y Mendoza. A pie, con José Carlos Venegas y El Fandi.

—¿Cuáles son los cometidos de un director de lidia?

—Hace falta un profesional taurino que firme y esté pendientes del cuidado de los animales y de evitar cogidas. Estamos en comunicación directa con el delegado gubernativo. Es una responsabilida, pero llevo veintitrés años en esto y, aparte de algunos percances puntuales, nunca ha habido que lamentar palabras mayores.

—¿Cómo ve los encierros?

—La salud de los encierros es buena en la Sierra de Segura porque son a campo abierto, con caballistas y bueyes. Eso crea afición. El ambiente une a las personas, taurinas o no. Jaén ha sido madre en eso por su tradición de trashumancia y encierros. Cada vez hay más recortadores y mayores medidas de seguridad. Eso hace que todo esté mejor coordinado y facilite que no pase nada. Se mantiene la esencia de la fiesta desde tiempo remotos. La gente no se lo quiere perder el paso de reses y vaqueros, con una media de veinte caballistas más personal que va por las veredas a pie. La gente se lo toma casi como un deporte. Otro factor importante para esta buena salud es tener un privilegio de naturaleza viva, como ocurre también en Castril. El entorno natural de sierra hace nuestros encierros todavía más bonitos y los dotan de un encanto y una personalidad que los hacen especiales.

—¿Cómo ve el nivel de los mozos que corren en Jaén?

—Se extrema la seguridad. Los corredores se preparan los días previos. Son conscientes de la velocidad y el peligro. Se ven cada día más expertos corriendo. En muchos casos son personas que visitan todos los pueblos, gracias a las facilidades de desplazamiento que hay hoy en día. Se nota la perfección, que hace los encierros más bonitos, con los mozos muy pegados a los animales.

—¿Hay colaboración de los ayuntamientos serranos?

—Es tremendo el apoyo de los ayuntamiento. Los encierros suponen unos gastos grandes, pero merece la pena por la gente que se reúnen. Las autoridades apuestan por mantener las tradiciones y no dudan en hacer encierros. A lo largo del año, hay pocos días con tanta gente en unos pueblos con pocos habitantes. Los visitantes repercuten en beneficio de la economía local.

—¿Cómo va su temporada?

—Voy toreando con Sebastián Fernández, rejoneador de Granada muy joven y que apunta a lo más alto. Cada vez se hacen menos festejos taurinos, aunque esperamos acabar el año con más de cuarenta. Mientras haya una buena comunicación y se siga defendiendo la fiesta nacional durará muchísimo. Hay que defender y respetar las tradiciones.

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