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Hay fechas que no necesitan presentación alguna y, en Arjona, el 21 de agosto es una de ellas. Marcada en el calendario de cualquier arjonero, es una jornada en la que San Bonoso y San Maximiano vuelven a ocupar el centro de todas las miradas. Ayer, el municipio volvió a cumplir con su cita anual con los santos patronos en el día grande de Fiestasantos.
Desde primera hora, el ambiente ya anunciaba que era un jornada especial con el tradicional acto de “echar las banderas”. La Junta de Mayordomía y la banda de música recorrieron las calles con los enseres de la hermandad, y las banderas volvieron a cubrir a arjoneros y forasteros mientras las melodías del folclore musical urgabonense ponían música al inicio de la jornada.
No faltó el tradicional “echar los pesos”, una costumbre en la que el ofrecimiento y la promesa se mezclan con la particular picaresca de un acto insignia de la festividad. Una tradición que permanece viva y que continúa pasando de unas generaciones a otras. A mediodía, la actividad se trasladó a la iglesia de Santa María, donde tuvo lugar la fiesta religiosa en honor a los mártires de Arjona. La celebración, oficiada por el párroco de Arjona y capellán de la hermandad, Juan Mena Jurado, contó con el acompañamiento del coro Paqui Cobo Cañones y la presencia de la Corporación Municipal y representantes de la hermandad.
La noche tenía reservada el momento más esperado del día, con la procesión de San Bonoso y San Maximiano, acompañados por la urna de las Sagradas Reliquias. Los aplausos, los vítores y el sonido de las campanas marcaban el paso de las imágenes por las abarrotadas calles del municipio de la Campiña jiennense.
Durante el recorrido, volvió a repetirse el tradicional “echar las banderas y pesos” a arjoneros y visitantes, dejando una de las estampas más singulares del 21 de agosto. La llegada al Paseo General Muñoz Cobo puso el broche de oro con una quema de fuegos piromusicales y la carrera del toro de fuego. La fiesta continuará en Arjona hasta el próximo martes 25, quedando todavía intensas jornadas por delante en las tradiciones vuelven a reunir a todo un pueblo.
El arraigo de esta festividad traspasa fronteras y reúne cada 21 de agosto a arjoneros y devotos de muy diversas procedencias, tal y como explican los propios asistentes. Para María Serrano Sánchez, se trata del “día más grande de Arjona» y destaca que «cada 21 de agosto hay que venir a ver la procesión”, asegurando además que “no se pueden perder la entrada a la calle de Los Mártires”. Por su parte, Jorge Barranco Peña, que acudía desde la provincia vecina, señaló: “Yo procedo de un pueblo de Córdoba y viene aquí mucha gente de fuera, que aprovechan las vacaciones para venir directamente a ver la procesión”. La atracción del municipio se evidencia en el regreso constante de la emigración, como expuso Juana Marín Vilches, quien aseguró que le gusta “mucho la procesión y todo lo que hay en Arjona” y que todos los años intentaron “venir desde Barcelona para pasar estas fiestas especiales”. En esta misma línea de emotivo reencuentro, José Marín Vilches compartió: “Vengo de Mataró, pero soy arjonero y desde hacía 15 años que no venía. Para mí este día es muy bonito y, al fin y al cabo, son las fiestas del pueblo”. Finalmente, la devoción compartida sin importar las horas se reflejó en las palabras de José Cardeña Marín: “Nací en Barcelona, pero estoy con mis amigos arjoneros. La procesión es larga, hasta por lo menos las 5 de la mañana, pero nunca hay prisa”.