La causa abierta por la intervención de billetes de 50 euros a un joven de 23 años durante la feria de Cuevas del Campo (Granada), el pasado mes de agosto, ha quedado archivada al considerar el tribunal que la falsificación era “burda” y no podía confundirse con un billete auténtico. La Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Baza ha acordado el sobreseimiento provisional y el archivo de las actuaciones por auto de 13 de octubre de 2026, que ya es firme. Al tratarse de un sobreseimiento provisional la causa queda cerrada, aunque podría reabrirse si aparecieran datos nuevos. Los hechos se remontan al 20 de agosto, cuando la Policía Local de Pozo Alcón difundió en sus redes sociales un aviso a comercios y establecimientos en el que informaba de “la intervención de billetes presuntamente falsos en la localidad de Cuevas del Campo” y pedía extremar la precaución en los cobros en efectivo. El investigado prestó declaración ante el tribunal, asistido por el abogado Cristian Pozo, de Pozo Abogados & Asociados, y posteriormente el tribunal acordó el archivo. El auto decreta el archivo porque no ha quedado acreditado, en este momento procesal, que se hiciera uso de los billetes. A ello suma que se trataba de una “burda falsificación” que “no induce en modo alguno a la confusión con un billete auténtico”.
Según consta en las actuaciones, los billetes llevaban impresa la palabra “copy” y una leyenda en inglés que los identifica como material para rodajes cinematográficos: son los conocidos como billetes de atrezo, pensados para cine, teatro, fotografía o publicidad. El Código Penal castiga, entre otras conductas, fabricar o alterar moneda, importarla o exportarla, transportarla, expenderla o distribuirla a sabiendas de su falsedad, y también tenerla para expenderla, distribuirla o ponerla en circulación. No obstante, un billete que lleva impresa la palabra “copy” y se distingue a simple vista difícilmente puede hacerse pasar por dinero de curso legal. Eso no significa que usar un billete de atrezo para pagar sea inocuo: quien intenta engañar con él a otra persona para obtener un beneficio puede incurrir, según las circunstancias, en un delito de estafa. Pero en este caso, el auto recoge que no ha quedado acreditado que se usaran. El letrado señala que “cuando una intervención policial se difunde en redes, la persona afectada queda señalada en su entorno, aunque no se publique su nombre. Por eso es justo que se conozca también cómo ha terminado: el tribunal ha archivado la causa y ha dejado claro que aquellos billetes no podían confundirse con un billete auténtico”, recalca.