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El Hospital forma a los jóvenes ingresados

El Alto Guadalquivir facilita aulas de enseñanza para los niños enfermos con el fin de continuar sus estudios
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  • RECREATIVOS. Niños ingresados en el Alto Guadalquivir se divierten con juegos en las aulas de enseñanza.
    RECREATIVOS. Niños ingresados en el Alto Guadalquivir se divierten con juegos en las aulas de enseñanza.

Más de un centenar de menores que se encontraron en algún momento del curso escolar 2018-2019 en el centro hospitalario iliturgitano asistieron a las aulas de clases de enseñanza compensatorias que posee el Alto Guadalquivir.

De ese modo lo asegura la dirección del centro sanitario, tras hacer el balance pertinente del curso que acaba de finalizar. Más de 140 menores recibieron clases por parte de la docente Mariana Fernández Tarifa, profesora residente en el Hospital. En las aulas se impartieron conocimientos de Educación Infantil, Primaria y Secundaria. Del mismo modo, los niños y niñas así como jóvenes que no podían desplazarse hasta las instalaciones acondicionadas para tal uso en el interior del complejo, recibieron clases en las mismas habitaciones donde se encontraban ingresados.

En concreto, el alumnado de Educación Infantil estaba compuesto por un total de 71 menores: 48 de Primaria y 22 de Secundaria, jóvenes pertenecientes a centros educativos de la ciudad y de municipios próximos que continúan con sus estudios.

El aula hospitalaria está destinada a niños y niñas ingresados tanto en la Unidad Especial como en la Unidad de Hospitalización, con edades comprendidas entre los 3 y 16 años. Es por ello, que la atención educativa a los menores ingresados en el Alto Guadalquivir es una de las medidas contempladas en el Decreto de Atención Integral al Niño Hospitalizado que establece el derecho de los menores a recibir una atención adaptada a sus características y necesidades. Según la docente, Mariana Fernández, “el objetivo de estas acciones es paliar los efectos negativos que ocasionan situaciones de enfermedad y hospitalización en el desarrollo así como en el aprendizaje del alumno.

“Es por esto, que tratamos de afianzar la seguridad y autoestima de los pequeños, evitando procesos de angustia y aislamiento. Para conseguir este reto, han sido fundamentales no sólo las actividades educativas que hemos venido desarrollando, sino también las de carácter lúdico o recreativo”, subraya la profesora que ha impartido las clases durante todo el curso en el Hospital.

Para realizar esta tarea con total normalidad para los más pequeños, la profesora ha trabajado en coordinación con los centros escolares donde se encuentran matriculados los jóvenes, para de esta forma ajustarse al ritmo que llevan los compañeros en sus colegios o institutos de procedencia con el fin de que el alumno se pueda integrar con mayor facilidad a sus clases normales una vez acabado el periodo de hospitalización.

Estas aulas, que se encuentran perfectamente acondicionadas para el fin educativo, cuentan con recursos informáticos como ordenadores portátiles, conexión a internet, biblioteca, material didáctico y recreativo, entre otros.