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Honor, orgullo y responsabilidad que encajaron a la perfección en el pregón de las fiestas de Jabalcuz, que celebra sus fiestas en honor a los patrones San Cosme y San Damián. Tras el encendido del alumbrado, la jornada continuó con un precioso emotivo pregón a cargo de Alejandro Castillo, quien pertenece al Club Aspergianos Jaén. Hace un mes que su padre le trasladó la noticia de ser el pregonero, un reto que afrontó, junto con su familia, con el objetivo de estar a la altura. Y lo cumplió con creces: “Ha sido una experiencia increíble”.
A pesar de vivir en la ciudad, Alejandro Castillo recordó las numerosas ocasiones que Jabalcuz le sirvió como refugio del caos y del ruido, por lo que expresó su satisfacción por poder ser el pregonero en el centenario de la gran transformación del paraje.
Así, durante su intervención hizo un recorrido por la historia del lugar, y destacó que, desde el siglo XVII, sus aguas termales ya eran un atractivo para quienes buscaban alivio y salud en sus piscinas, mientras que, a finales del siglo XVIII comenzó la construcción de las caserías y la plazoleta de la ermita: “Desde entonces, la fe, la medicina y la naturaleza han ido de la mano en este paraje”. Una historia enriquecedora para el pregonero, que calificó el paraje como “una obra de arte al aire libre”, donde puede encontrarse a sí mismo cuando lo necesita.
También aprovechó para reivindicar el Síndrome de Asperger, la condición dentro del espectro autista con la que convive: “Es una condición y discapacidad que no se ve”. Y desde esa base, denunció los juicios sociales y el rechazo: “En el periodo escolar, si no tienes ayuda, suceden cosas que puedes arrastrar contigo toda la vida”. Por ello, agradeció la visibilidad de la condición al Club Jabalcuz Trail Jaén, asociaciones y vecinos.
Las opiniones de los asistentes reflejaron una excelente acogida del pregón, destacando su autenticidad y el impacto de su mensaje. Trinidad Castillo Aparicio valoró la sinceridad del discurso afirmando que “ha sido un pregón sincero por hablar desde el corazón” y que le permitió al pregonero “tener un altavoz después de 20 años” para sentirse libre. Por su parte, “Pewete” Bravo García lo calificó de interesante porque ofreció un nuevo punto de vista, haciendo reflexionar sobre cómo “nos fijamos en lo físico y no en el interior”. En la misma línea, Francisco Óscar Fuentes García tildó la intervención de “maravillosa”, subrayando la importancia de “dar toda la visibilidad posible” a la causa. Asimismo, José Manuel Martínez Sánchez quiso destacar que fue “bonito y sentido”, valorando especialmente que supiera “apreciar el entorno de una forma que nadie hace”. Finalmente, José Luis López Expósito concluyó que, además de ser estas “de las mejores fiestas de Jaén por lo que nos rodea”, se contó con un pregón que “refleja la buena labor de Aspergianos”.