La vida de antaño se exhibe en el convento de Capuchinos
Cientos de enseres, en la exposición monográfica sobre la vida en el siglo XX
Sorpresa. Esa es, con la nostalgia, una de las principales sensaciones que deja en el visitante el nivel de la exposición “La Vida Cotidiana en la Alcalá del Siglo XX”, una propuesta que se exhibe en el salón de actos de Capuchinos. La iniciativa trasciende los Festivales de Agosto, convocatoria en la que se incluye, pues durará hasta el 25 de septiembre.
La actividad fue inaugurada anoche por las autoridades. La muestra está compuesta por decenas de artículos y enseres articulados en varias escenas o áreas temáticas. Los objetos han sido cedidos por el coleccionista Blas García, el Museo del Pujarero —dependiente de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud— y las monjas dominicas. Parte de los fondos son de titularidad municipal. El coordinador de la propuesta es el técnico municipal Carlos Calvo, mientras que José Hidalgo, “PPH”, se encarga de la decoración.
La entrada a la exposición está decorada a la manera de la fachada de un cortijo. Después, en el atrio puede verse una bicicleta antigua, muy deteriorada. En el interior de la sala, aparecen diferentes espacios. La agricultura tiene un protagonismo especial. Existe una sección específica dedicada al olivar y el aceite, en la que se evoca los instrumentos y procedimientos tradicionales para la obtención del zumo de aceituna. Por otro lado, se recrea el ambiente de las eras, donde el grano cosechado se separaba de la paja. En cuanto a los aperos de labranza puede verse toda la diversidad de una zona como Alcalá la Real, en la que son típicos cultivos como el olivar, el cereal o el viñedo. Por su buen estado y dimensiones sobresale un carro. Uno de los campos que cuenta con entidad propia es la matanza, una convocatoria que fomentaba la convivencia y la colaboración y surtía a las familias de provisiones para todo el año.
Además, la muestra revive estancias de las viviendas, tanto de familias pudientes como modestas. En este sentido, pueden verse un dormitorio de clase alta y otro más modesto, con los muebles y utensilios habituales. En otra parte se presenta un salón comedor. Igualmente existe un espacio para una cocina rústica —con elementos como un vasar, anafes o cerámica granadina—.
Como aspecto curioso, la iniciativa hace un guiño a la tecnología, que entró, de manera progresiva en los hogares, sobre todo en la segunda mitad del siglo pasado. Por ejemplo, se incluyen teléfonos de rueda y de manivela, móviles “primitivos”, tocadiscos, radiocasetas, discos de pizarra, cintas de reproducción o máquinas de escribir. Asimismo, como no podía ser de otra manera, se incorporan las que servían para coser.
La exposición tiene una finalidad divulgativa y didáctica, de manera que se prevén visitas grupales, por ejemplo de alumnos de centros educativos. La filosofía de “La Vida Cotidiana en la Alcalá del Siglo XX” es que se conozcan enseres y objetos imprescindibles en el día a día, en muchos caídos en desuso, de manera que quienes los emplearon los recuerden y las generaciones más recientes los conozcan. En la recopilación no faltan algunas fotografías.