Dos padres, abanderados de la donación de médula ósea

Iniciativa para ayudar a pacientes, como una niña que necesita un trasplante

09 ago 2019 / 11:08 H.

Zaira González y Raúl Ibáñez, dos vecinos de Alcalá la Real, son padres de Denisse, una niña que padece leucemia. Durante sus estancias en el Hospital Materno-Infantil de Granada tuvieron conocimiento de la situación de Nerea, una pequeña que sufre aplasia medular. Es una enfermedad que supone la desaparición de las células encargadas de la producción de la sangre en la médula ósea. Por ello, la única solución para ella es un trasplante. Ante esta experiencia, Ibáñez y González decidieron dar un paso adelante y poner su grano de arena en la causa, con una campaña de sensibilización, a través de las redes sociales, sobre la donación de médula ósea.

La mujer ya era donante, aunque Raúl Ibáñez se ha unido recientemente. Por eso sabe, de primera mano, lo sencillo que es el proceso para adherirse a la Redmo, la red internacional de la fundación Josep Carreras. La pareja subraya que es algo en lo que solo se tarda cinco minutos y que, gracias al centro hospitalario de alta resolución, puede cumplimentarse en Alcalá la Real. “Una llamada al hospital para pedir la cita, una simple analítica y listo. Se hizo la magia. Ya estás disponible para salvar la vida de alguien que lo necesite”, indica Ibáñez. El llamamiento del progenitor charillero concluye: “Por mis hijos, por los tuyos y por los suyos. Todos estamos expuestos a necesitarla y si eso pasa... qué buena noticia que alguien sea compatible. Cuanta más gentes más posibilidades”.

El registro desde el hospital de Alcalá se realiza a través del número de teléfono 953 59 91 00, en el que se concierta la cita. El horario de atención es de ocho de la mañana a diez de la noche. Pueden incluirse en el Redmo personas de entre dieciocho y cuarenta años que gocen de buena salud —sin dolencias cardiovasculares, renales, pulmonares, hepáticas, hematológicas o afecciones crónicas que requieran de tratamiento continuado y sin antecedentes o riesgo de haber sufrido infecciones por los virus de la hepatitis B o C o el sida—. Una vez dentro, el interesado queda a la espera de que un paciente precise de donación. Si continúa conforme, se le pedirá una nueva muestra de sangre para estudiar la compatibilidad y descartar enfermedades infecciosas. La decisión, según el caso, de emplear médula ósea o sangre periférica dependerá de las necesidades de la persona destinataria del trasplante, aunque en último extremo siempre se respeta los deseos del donante.