Los bares y restaurantes de la provincia de Jaén deberán adaptarse a una nueva normativa impulsada por la Unión Europea que transformará algunos de los elementos más habituales del servicio en hostelería. A partir de 2030 dejarán de utilizarse en numerosos establecimientos los sobres monodosis de kétchup, mayonesa o mostaza, así como las pequeñas botellas de aceite, vinagre y otros productos de un solo uso destinados al consumo dentro del local.
El cambio responde a la entrada en vigor del Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR), una legislación con la que Bruselas pretende reducir la cantidad de residuos plásticos y favorecer un modelo de economía circular más sostenible. La norma veta el uso de envases de plástico de un solo uso cuando los alimentos o condimentos se consuman en el propio establecimiento, fomentando alternativas como dispensadores reutilizables, recipientes rellenables o sistemas similares que disminuyan la generación de desechos.
Hay que recordar que la norma no se aplica directamente a bares y restaurantes de la provincia de Jaén en este mes de agosto, sino que afecta ya a fabricantes y comercializadores. En ningún caso la medida, ahora, se aplica a hosteleros y usuarios finales. Esto será, como se ha mencionado anteriormente, a partir de 2030.
La Comisión Europea justifica esta medida por el elevado impacto ambiental de este tipo de envases. Se estima que cerca del 40 % del plástico consumido en la Unión Europea corresponde a envases, una gran parte de ellos de un solo uso. En el caso de las monodosis, su pequeño tamaño y los restos de alimentos que contienen complican su reciclaje, por lo que muchas terminan en vertederos o acaban contaminando el entorno natural. Las cadenas de comida rápida figuran entre los negocios que más tendrán que modificar sus sistemas de servicio.
No obstante, el reglamento contempla algunas excepciones. Los sobres individuales seguirán estando permitidos en los pedidos de comida para llevar o de reparto a domicilio. Asimismo, hospitales, residencias y otros centros donde las condiciones higiénicas exijan un uso individualizado podrán continuar utilizándolos bajo un régimen específico. Tampoco se verán afectados los sobres de azúcar o sal elaborados en papel.
En países como España se ha previsto, además, un periodo transitorio durante el cual podrán seguir empleándose envases monodosis fabricados íntegramente con plástico compostable certificado, con el fin de facilitar la adaptación del sector a la nueva normativa.
Las novedades también alcanzarán al sector hotelero. Los tradicionales envases individuales de champú, gel o loción deberán sustituirse por soluciones más sostenibles, como dispensadores rellenables fijados a la pared, una opción que ya ha comenzado a implantarse en numerosos establecimientos.
El reglamento europeo va más allá de la eliminación de determinados envases de un solo uso e incorpora nuevas obligaciones para fabricantes y empresas que comercializan productos envasados. Entre ellas figura la obligación de contar con una Declaración UE de Conformidad que garantice la composición y la trazabilidad de los envases, además de un refuerzo de la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP), que incrementará las exigencias y los costes para quienes empleen envases con menor capacidad de reciclaje.
La normativa también restringe el uso de determinadas sustancias químicas, como los PFAS presentes en algunos envases alimentarios, y fija el objetivo de que, antes de 2030, todos los envases comercializados en la Unión Europea sean reciclables de forma técnica y económicamente viable.
El consejero empresarial de Hostur Jaén, Ramón Calatayud, asegura que estas medidas son una “carga regulatoria más” para un sector que ya enfrenta una gran cantidad de normativas. “La cultura española no está acostumbrada a este tipo de sistemas, lo que dificultará su adaptación”, afirma el consejero de la patronal hostelera jiennense.
En este sentido, Calatayud explica que la normativa cuenta con singulares matices que dificultan su aplicación, ya que se trata de un modelo donde se incluye que se cobre una fianza por cada envase, la cual se recuperaría al devolver el envase vacío. “El hostelero ve complicado cobrar una fianza por cada botella que el cliente se lleve, y luego gestionarla. Se prevé la instalación de máquinas en las ciudades para facilitar las devoluciones y reembolsos, pero aún no sé qué pasará en la provincia de Jaén”, detalla Ramón Calatayud sobre la normativa, aunque es consciente de que todavía queda mucho para ver la norma aplicada por la hostelería jiennense.
Sin embargo, de ejecutarse tal y como está prevista, el consejero empresarial de Hostur Jaén anticipa que repercutirá en el bolsillo de los hosteleros. “No cabe duda de que estos cambios supondrán que los hosteleros tengan que hacer una nueva inversión. Y con ésta ya serán innumerables”, critica Calatayud, que añade: “España, dentro de Europa, es aún más legalista. Esto conlleva a una mayor imposición de normas sin que haya una reciprocidad global. No entiendo muy bien la efectividad de estas medidas en Europa, cuando países como China o la India no cumplen con regulaciones similares. Da la sensación de que los esfuerzos europeos son en vano”.
De este modo, el consejero empresarial de la patronal de la hostelería jiennense subraya que las constantes normativas y exigencias, sumadas a los problemas internos del sector, son un desincentivo para permanecer en el negocio de la hostelería. “Si no tenemos problemas ya, como la falta de personal cualificado, ahora nos llegan con ésto”, lamenta Ramón Calatayud.
Este cambio supone algo más que una adaptación normativa. La sustitución de estos pequeños envases abre la puerta a transformar determinados hábitos de consumo en bares y restaurantes y a avanzar hacia modelos de servicio con menor presencia de plásticos de un solo uso. Una transición que obligará al sector a revisar formatos, proveedores y sistemas de servicio, pero que también puede convertirse en una oportunidad para mejorar su imagen y reforzar su compromiso con la sostenibilidad.
Será en el año 2027 cuando los clientes que soliciten comida para llevar puedan usar sus propios recipientes, mientras que en 2028 los establecimientos de hostelería deberán ofrecer envases reutilizables para los productos destinados al consumo fuera del local.
Para la hostelería, por tanto, 2026 supone el inicio de un periodo de adaptación, pero no el momento del gran cambio. Los establecimientos disponen de varios años para adecuar sus sistemas de servicio y sustituir progresivamente aquellos formatos que quedarán restringidos.
El objetivo de estas medidas es avanzar hacia un modelo de consumo basado en la reducción de residuos, la reutilización de los envases y la disminución del plástico de un solo uso. La normativa también introduce obligaciones relacionadas con la recogida selectiva, entre otras.