URGENTE

“Son las personas las que deciden el rumbo de un país”

Manuel Pimentel
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14/07/2019
Ingeniero, abogado y divulgador, aunque es más a conocido por haber estado al frente del Ministerio de Trabajo en el gobierno de José María Aznar, tras haber sido secretario general de empleo y diputado en el Parlamento Andaluz

Una vida de lo más intensa entre el servicio público y la creación intelectual. Manuel Pimentel puede presumir de ser editor, escritor y expolítico español del más alto nivel. Un andaluz capaz de realizar una radiografía completa de la actual situación de España y sus necesidades.

—A lo largo de su trayectoria profesional ha sido escritor, político y divulgador de arqueología. ¿A qué se dedica actualmente?

—En estos momentos soy editor, dirijo el programa Arqueomanía en RTVE y colaboro con una firma de abogacía, Baker & McKenzie. Este año he publicado varias obras, entre las que se encuentran “Cómo hablar en público para conseguir lo que deseas”. Además, estoy dando los primeros pasos de una nueva novela.

—Tiene formación como agrónomo y está licenciado en Derecho, entre otros. ¿Qué le lleva a optar por estos dos sectores?

—Me gustaba mucho la ciencia y la ingeniería, decidí ser agrónomo por mi afición al campo. Más tarde, ya en política, consideré que el Derecho podría aportarme conocimientos necesarios para desempeñar mis funciones. Tengo que admitir que soy más ingeniero que abogado, pero hay que destacar que las leyes permiten entender mejor a la sociedad.

—Y su pasión por la escritura y la divulgación, ¿cuándo surge?

—Siempre fui muy lector y tenía la ilusión de escribir. Fue a partir de los cuarenta años cuando comencé a dar mis primeros pasos. De ahí, que decidiera crear una editorial.

—En 1990 se estrena en la política. ¿Qué le lleva a dar el paso al y estar en la primera línea?

—Nunca había contemplado dedicarme a la política. Yo ya trabajaba en una empresa en Sevilla y empecé a observar aspectos que no me gustaban dentro del mundo empresarial, así empecé a colaborar con el Partido Popular y a formar parte de la política, casi sin darme cuenta.

—En 1990 es nombrado secretario general adjunto del PP en Sevilla, elegido para el Parlamento de Andalucía y más tarde secretario general provincial del partido. En 1993 pasa a ser secretario general y portavoz para la economía del grupo popular. ¿Cómo vivió aquella primera etapa?

—La política es muy intensa y absorbente y va desde lo más amplio hasta elementos concretos, lo que la convierte en un laboratorio humano maravilloso del que aprendí mucho. Fue una etapa de la que guardo un grato recuerdo.

—En 1996 es elegido secretario general de Empleo del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales , encabezado por Javier Arenas, al que reemplaza a la cabeza del ministerio. ¿Cuáles son las principales decisiones que tuvo que tomar al frente de esta cartera?

—Cuando llego al Ministerio, primero como secretario y más tarde como ministro, vivo una nueva etapa diferente a la anterior, la intensidad es la misma, pero la responsabilidad cambia. Venía de la oposición en la que mi papel era muy diferente, pero al frente del Gobierno cada decisión conlleva una gran responsabilidad, además de que la exposición pública es mucho más elevada. En cuanto a decisiones, recuerdo el pacto de Reforma Laboral, la creación del fondo de las pensiones y otra de las más orgulloso me siento, la creación de la primera ley de conciliación en la vida familiar y laboral. De esa etapa destacaría, especialmente, el ser consciente que cada decisión repercutía en la vida de millones de personas. También tengo que admitir que tuvimos suerte, pues nos tocó vivir una etapa de consenso con sindicatos, empresarios e incluso con el PSOE, que nos apoyó en muchas medidas, por lo que de lo que más orgulloso me siento es de haber llevado a cabo iniciativas con un gran consenso.

—¿Qué España se encontró cuando llegó al Ministerio?

—Era un país que salía de la crisis de 1993, muy severa, pues el paro superó los tres millones. Sin embargo, en 1996 la sociedad comenzaba a estar mejor y lo que querían era trabajar y no meterse en grandes líos. De alguna forma, nosotros quisimos responder con proyectos reformistas y creo que salió bien.

—Y ahora, ¿qué momento cree que atraviesa España?

—Tenemos algunas similitudes, también estamos saliendo de una gran crisis, pero con grandes diferencias.

La principal, con respecto a la España que yo viví en política, es el asunto del independentismo, que está cuestionando nuestro modelo democrático y de consenso nacional. Estamos en un momento muy interesante con grandes cambios en relación con las nuevas tecnologías que agudiza la rapidez de esos cambios, pero creo que el problema más importante que tenemos que abordar el independentismo catalán.

—¿Qué opina de los cambios en política nacional con un bipartidismo herido de muerte y la necesidad de gobernar bajo coaliciones?

—Creo que es algo natural. Veníamos de un bipartidismo de décadas y tras sufrir mucho en una gran crisis, unida a los escándalos por corrupción, era normal que surgieran nuevos partidos tal y como ha pasado en otros países de Europa.

—¿Cuáles son las medidas más urgentes que deben tomarse en España? ¿Y en Andalucía?

—A nivel nacional, creo que debemos adaptar nuestra sociedad a la economía que va emergiendo para seguir siendo competitivos, además de retomar los cauces democráticos en relación con el independentismo. En el caso de Andalucía, una de las cosas que creo que más falta hacen es una mayor iniciativa empresarial para que nuestros jóvenes no se vayan.

—¿Hay futuro para las nuevas generaciones en Andalucía?

—Va a depender mucho de la propia sociedad, de hacia donde quiera ir. Al mismo tiempo, nos encontramos con una tendencia de concentración empresarial en grandes ciudades como Madrid, pero creo que corremos el riesgo de que esa concentración termine por crear tensiones territoriales.

—Volviendo a su vida política. Anuncia su renuncia en el 2000, decisión no exenta de cierta polémica. ¿Se plantea volver?

—Para nada. Me interesa la política e intenso seguirla, pero tengo claro que mi tiempo político ya pasó.

—¿Cómo ha sido su vida desde que dejó la primera línea?

—Cuando salgo de la política regreso al mundo de la empresa. Tras ello, decidí crear la editorial y poco a poco fue cobrando más importancia la parte editora y escritora en mi vida.

—Uno de los asuntos que más preocupan es el de la inmigración. ¿Qué opinión le merece este asunto?

—En la actualidad existe una gran tensión migratoria. África crece con mucha rapidez mientras que Europa envejece. Es un tema complejo y hay que combinar el respeto de los derechos humanos y la llegada legal de personas sin permitir entradas masiva que impidieran un buen tratamiento social. Para mí, el secreto es abordar el problema migratorio desde una óptica de como se gestiona y no del incendiario ideológico.

—¿Y el medio ambiente?

—La sociedad va tomando consciencia de lo importante de cuidar el medio ambiente. Soy optimista y creo que hemos interiorizado esta prioridad.

—En relación de Jaén, esta semana el sector agrícola se ha manifestado en contra de los bajos precios del aceite. ¿Cómo cree que se debería aborda este asunto?

—El aceite es vital para la provincia por lo que veo lógico que los agricultores se manifiesten y pidan mejoras, por lo que tienen mi solidaridad absoluta. Creo que esto es una lucha del día a día.

—Otro problema que afecta a Jaén es la España vaciada y el asunto de las comunicaciones. Usted ha estado al frente de un Ejecutivo, ¿qué pasa con esas provincias que se sienten abandonadas?

—Tengo que decir que las estructuras no dan tanto desarrollo como sí calidad de vida. Jaén tiene la deficiencia del ferrocarril, creo que queda mucho por hacer, pero también que nuestra principal lucha debe ser más por invertir en capital humano que en hormigón.

Un amplio y variado currículum

“Combino mi actividad profesional con la pasión por los libros y por el conocimiento. Por eso, además de abogado e ingeniero, soy editor y escritor”. Así se define Manuel Pimentel en su perfil de Linked in para resumir el gran número de publicaciones de las que puede presumir entre las que no faltan novelas o ensayos. A todo ello habría que sumar su colaboración con una empresa de abogados y los diversos cargos políticos que ha desempeñado a lo largo de su trayectoria profesional dentro del Partido Popular.

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