La Trinidad, ¿a la vanguardia o caso de competencia desleal?

Reproches entre Gobierno y oposición por el futuro complejo de restauración

13 abr 2019 / 17:06 H.

Los planes para adjudicar a una empresa las instalaciones de La Trinidad derivaron en un fuerte encontronazo entre el equipo de Gobierno y la oposición durante el último pleno. La iniciativa salió adelante con el rechazo del PP y de Izquierda Unida. En juego, una concesión por un plazo de quince años por seis millones de euros. Ante el proyecto para crear un establecimiento de hostelería, dos visiones diametralmente opuestas: una idílica del PSOE y otra repleta de peros por parte de los otros dos grupos municipales.

La concejal de Empleo, Eva Ángeles Bermúdez, utilizó los calificativos “puro teatro, agitación social y enredo” para definir la postura de los demás partidos. Dejó claro que se licitará solo una parte del complejo de La Trinidad, mientras que el resto seguirá en manos municipales. Destacó el carácter innovador y multidisciplinar del proyecto, al que calificó como “primera incubadora de empresas en el ámbito de la restauración” en el plano internacional. Valoró la dinamización económica, facilitando la generación valor añadido en producciones locales. Como objetivos citó crear un laboratorio de propuestas gastronómicas de la cocina fusión y desarrollar nuevo concepto de Museo Gustativo. Mencionó la venta de productos de alimentación y artesanía, por lo que dice que se mantiene la vertiente de “zoco”. Dijo que el restaurante unirá tradición y vanguardia en la oferta, con una cocina inspirada en las religiones del mundo, nuevas tendencias, fusión en la era de la globalización y gastronomía “ecosaludable”. Destacó la faceta formativa para el mundo de la hostelería y celebración de “eventos” particulares y organizados por el Ayuntamiento.

El portavoz del PP, Marino Aguilera, pidió dejar sobre la mesa el asunto, pues, a su juicio, no es ético sacar un pliego para quince años de duración a semanas de las elecciones municipales. Habló de “competencia desleal” porque, a su juicio, los 400.00 euros de facturación previstos será a costa de otros negocios. Bermúdez negó esto rotundamente. Aguilera criticó que se usará un inmueble público cercano a La Mota, “bonito” y con amplios aparcamientos. “Ustedes van a reventar al sector”, auguró. También dudó que el número de bodas y actos sea solo de hasta veinticuatro al año y dudó de que los números den para llegar al volumen total, de seis millones de euros.

Por su parte, Rafaela López, de IU, tildó de “neolenguaje” propio de Orwell la descripción de la iniciativa y, como Aguilera, puso de relieve que se había cambiado el uso sobre los planes originales. Criticó las reducidas dimensiones de la cocina y puso en tela de juicio la condiciones laborales de los al menos seis trabajadores previstos.