La familia Amador pide a la Junta un cambio de vivienda

Los altercados del barrio donde viven afectan a la salud de su hijo

20 ago 2018 / 12:23 H.

Ansiedad y estrés”. Esto es lo que vive el pequeño de “los Amador”, Ricardo, cada vez que se producen altercados en la barriada linarense donde vive la familia. Así, solicitan a la Junta de Andalucía, titular del piso donde residen actualmente, un “cambio de llaves”. De esta forma lo expresa la madre, Noemí Contreras, que ve el pavor en los ojos de su hijo pequeño cada vez que hay alguna pelea en la zona. “Se asusta y se mete debajo de la cama llorando”, afirma.

“Ricardillo”, como lo conocen de forma cariñosa, es un niño con una serie de dificultades. “Mi hijo lleva audífonos porque no escucha como es debido, también necesita gafas y tiene síndrome de Down”, comenta Contreras, a la vez que se refiere a su otra hija, Loli Amador, que, al ser mayor, no sufre las consecuencias de los altercados tanto como Ricardo. “A ella le podemos explicar algunas cosas de las que pasan, por lo que al final logramos tranquilizarla”, dice.

Por eso, la familia pide a la Junta que los trasladen a otra vivienda, ya que la suya se encuentra en una de las barriadas “más conflictivas” de la ciudad. José Luis Flores es vecino y se autodefine como portavoz de “los Amador”. En este sentido, pone de manifiesto los ruidos que provocan las peleas en el barrio, una situación que a Ricardo le genera “ansiedad y estrés”. “Tenemos documentación médica que confirma el estado del niño y recomiendan que se vaya del barrio”, asegura Flores, al mismo tiempo que subraya: “Ricardillo’ es muy bueno y cariñoso. Él es feliz cuando lo sacan de aquí”. Además, el portavoz de la familia señala que ya ha puesto esta problemática en conocimiento de la esfera política y que mantuvo una conversación con el alcalde, Juan Fernández, sobre el asunto. “Estoy en contacto con un asistente social de Jaén, del cual tengo el compromiso verbal, pero queremos algo por escrito”, apunta.

A este respecto, el portavoz de la familia Amador manifiesta que hay otras viviendas en el mismo barrio que se encuentran en zonas donde existe un nivel de conflicto inferior. “Hay cinco pisos que están vacíos y con zonas ajardinadas”, destaca, acerca de una situación en la que, quiere dejar claro, la familia no pide dinero, solo, como dice la madre, quieren un “cambio de llaves” dada la situación “insostenible” que sufren.

“El niño no puede vivir así, es el más vulnerable”, indica Flores. “Cuando viene a mi casa se pone muy contento, pero cuando tiene que volver a la suya y llega al barrio, parece que está entrando en el mismo infierno, puesto que se pone extremadamente nervioso”, afirma.

MEDIDAS. La familia, a través de su portavoz, hizo llegar absolutamente toda la documentación médica a la Empresa Pública de Suelo (EPS) de Andalucía que, según les comentó el alcalde, es el organismo que tiene competencias para solucionar este problema. Con esos escritos, que contienen las recomendaciones de los profesionales de que “Ricardillo” abandone la barriada donde vive la familia, esperan que la solución no tarde en llegar. Para ellos no hay otra que no sea un cambio de vivienda.

En definitiva, la situación del más pequeño de “los Amador”, Ricardo, se agrava cada vez que se produce una trifulca, bien tenga o no que ver con su familia. “El niño es pequeño y no entiende, lleva audífonos, gafas y tiene síndrome de Down”, subraya su madre, que no quiere ver cómo “el estrés y la ansiedad se comen a su hijo cada vez que hay cualquier problema en el barrio”. “Solo queremos que nos cambien una casa por otra. Nada más”, dice.