El juez envía a prisión al autor confeso del robo de la Custodia

La Policía sigue buscando las piedras preciosas que faltan

17 mar 2016 / 11:44 H.

David J. Z., alias “El Ruso”, ya ha pasado su primera noche en la cárcel, acusado de robar la Custodia del convento de las Bernardas. Así lo decidió el juez Antonio Valdivia, que fue el encargado de interrogarlo a última hora de la mañana de ayer. El ladrón confesó ante su señoría todos los hechos que se le imputan y dijo que cometió el robo debido a que está “enganchado” a las drogas. Después, el magistrado, a petición de la Fiscalía, decidió enviarlo a prisión preventiva. Justificó su decisión en dos argumentos: el primero es por el castigo que conlleva el delito que se le imputa —hasta cinco años entre rejas—. El segundo es que existe un notable riesgo de fuga, ya que “El Ruso” cuenta numerosos antecedentes penales y tiene varios juicios pendientes.

Con la detención de David J. Z. todas las piezas del caso empiezan a encajar, aunque todavía quedan varios cabos sueltos. Ya se sabe que fue este vecino de la capital quien, alrededor de las seis de la tarde del pasado viernes, saltó la verja de dos metros que protege el altar del convento y se llevó la Custodia. Cogió la pieza —valorada en unos 400.000 euros— y huyó a la carrera. Varios personas lo vieron escapar con un bulto escondido entre las ropas. Estos testigos aportaron una descripción muy fiable del ladrón. Y los investigadores pronto tuvieron un sospechoso: “El Ruso”.

El sábado por la mañana, David J. Z. ya tenía desmontada la Custodia. Literalmente, arrancó las más de 190 piedras preciosas y perlas que la adornaban. Ese mismo día, se recorrió todos los establecimientos dedicados a la compra y venta de oro de la capital. No consiguió colocar nada. La Policía conoció esos movimientos y se centró exclusivamente en “El Ruso”.

Por la tarde, es decir, 27 horas después del robo, se produjo un giro inesperado de los acontecimientos. Alguien devolvió la Custodia al convento. Estaba hecha añicos. La Policía Científica trabajó a destajo para intentar encontrar huellas que permitieran identificar al ladrón. Y lo consiguió el domingo. En las piezas recuperadas y el propio altar había restos de ADN de David J. Z. Fue la prueba definitiva que necesitaba la Comisaría para pedir al juez una orden de registro. Los agentes inspeccionaron la vivienda del sospechoso el lunes por la mañana, ubicada en la calle Toro. Solo se encontraba en el domicilio la compañera sentimental del detenido. Los investigadores encontraron “unas 20 o 30 piedras preciosas” y el puñal de una Dolorosa, que había sido sustraída de San Ildefonso.

Quedaba localizar y detener a “El Ruso” y encontrar el resto de las piezas que habían sido arrancadas de la Custodia. El martes por la mañana, David J. Z. se entregó en la Comisaría, acompañado de su abogado. Presentaba una herida en una mano que, al parecer, se hizo al perpetrar el robo del sagrado ornamento. Poco después, una vecina de Antonio Díaz también acudió a la Policía. Tenía en su poder más piezas pertenecientes a la Custodia que, según dijo, David J. Z. le había dejado “en depósito” y que ella no sabía que procedían del robo en Las Bernardas.

Para entonces, los investigadores del Grupo de Delincuencia Urbana (GDU) ya sabían la identidad de la persona que había devuelto el ornamento al convento: se trata de la madre de la compañera sentimental del ladrón confeso. La mujer explicó que fue su hija la que le entregó las piezas —a cambio de 20 euros—. Cuando vio lo que era, acudió al templo y, tras confesar, dejó las piezas en la zona de la sacristía, donde fue encontrada por las hermanas. No obstante, la Policía no le imputa delito alguno ni a ella ni a su hija, al menos por el momento.

Resuelta esa incógnita, los investigadores se centran ahora en averiguar el paradero del resto de piedras preciosas y perlas que no han aparecido. “El Ruso” explicó a la Policía que utilizó parte de ellas para pagar una dosis de cocaína que, presuntamente, adquirió en Antonio Díaz —a la misma mujer que las llevó a Comisaría—. Según aclaró, las valoraron en unos irrisorios 15 euros. Añadió que compró más drogas en otros lugares. Y es ahí donde están centradas las pesquisas de la Comisaría. Al cierre de esta edición, todavía no habían dado resultado positivo, según confirma un portavoz oficial. Es el último cabo suelto que queda de un caso que ha levantado una enorme polvareda en la sociedad jiennense por el valor tanto económico como sentimental de la Custodia sustraída y destrozada.