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domingo, 18 agosto 2019
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URGENTE
“La maestra Amelia”, que así es como la conocen todos en Santiago de la Espada, está comprometida en el municipio con su implicación en la cultura, tradiciones y singularidades de su tierra, a la que siempre ha estado ligada

U na palabra define a la protagonista de esta entrevista, amor. El que siente por su tierra, Santiago de la Espada, en el que tenía claro que pasaría sus días y el amor por sus alumnos, a los que le ha dedicado la mayor parte de su vida. Amelia Jaén López, maestra y serrana, ha ejercido como docente de Primaria en Santiago de la Espada, en el colegio ahora conocido como CPR Alto Segura, excepto un año que estuvo en Orce, un municipio de Granada. Cuando se jubiló, decidió crear un blog en el que recoge algunas de las tradiciones y costumbres más singulares de su querida tierra, y fotografías de sus alumnos, en los 44 cursos que completan su currículum.

—¿Cómo llega a formarse como maestra?

—Mis padres siempre quisieron darme una vida mejor que la que ellos habían tenido y por eso estudié. Elegí esa carrera porque suponía menor gasto, puesto que mi familia era humilde. Me formé en Magisterio y acabé en 1969, año que en el que comencé a ejercer en Santiago de la Espada y desde entonces siempre he estado entregada a mis alumnos y a mi pueblo.

—Cuando echa la vista atrás, ¿qué balance hace de su experiencia?

—Mi profesión ha sido mi vida. Siempre quise vivir en Santiago y, aunque yo tenía mano con los niños, con el paso de los años me enamoré aún más de mi profesión, por lo que los niños han sido siempre lo primero.

—¿Por qué su empeño de vivir en Santiago de la Espada?

—El pueblo me encanta y la tranquilidad de residir en un municipio como Santiago de la Espada. Asomarse a una venta y contemplar el verdor de la sierra o conocer a todos los vecinos, es todo un regalo. Por todo ello, desde que salí fuera a estudiar, siempre soñé con ejercer y vivir en mi querida tierra, no me imaginaba en ningún otro municipio.

—Si se teclea su nombre en Google, aparece un blog de su propiedad, ¿cómo surge esta iniciativa?

—Surgió en 2010 tras jubilarme. Aprendí a utilizar el ordenador en mi etapa como jefa de estudios en el colegio para poder enseñar a mis alumnos, a pesar de que era bastante reiticente a ellos. Gracias a eso, decidí crear dos blogs, uno con fotografías de alumnos desde los primeros años en los que comencé a ejercer como maestra que se llama “Recuerdos bonicos de Amelia”. En otro, comparto imágenes e información relacionada con las costumbres del pueblo, sobre todo con el folclore, que se denomina “Simiente Serrana”.

—¿Qué objetivo persigue con la creación de los blogs?

—Dos principalmente. Por un lado, unir todo el material para que este guardado y concentrado, así como compartirlo con todos aquellos a los que les interesen las tradiciones y la cultura popular, como vivían nuestros antepasados y las singularidades de Santiago de la Espada, puesto que siempre he intentado aprender para enseñárselo a los demás.

—¿Qué se puede encontrar en el blog Simiente Serrana?

—He querido recopilar elementos que definen al pueblo, tales como los bailes y la indumentaria que se utilizaba, el bordado a mano, los juegos y cuentos populares con los que me crie, que reuní con algunos vecinos y, en definitiva, las señas de identidad de Santiago, lo que lo hacen diferente para que, las nuevas generaciones, las conozcan y disfruten.

—¿La tradición, por tanto, es algo muy relevante para usted?

—Sin duda, para mí son esenciales. Soy muy exigente a la hora de respetar ciertas tradiciones que nos definen como sociedad, aunque evidentemente hay que hacer concesiones. Un ejemplo es el bordado de los refajos, yo defiendo que se sigan haciendo tal y como se realizaban en antaño, cuando el dibujo se pasaba a la tela, que aprendí viendo el tratamiento de los antiguos bordados. Además, cuando se trata de recopilar como vivían nuestros antepasados, es necesario hacerlo de la forma más fiel posible.

—¿Cree que se están perdiendo algunas de esas tradiciones?

—Sí, en muchos ámbitos de la vida. En general, las nuevas generaciones crecen de forma sumamente diferente a cuando yo empecé a ser maestra y los jóvenes de ahora no cuentan con muchas de las costumbres que pertenecen a épocas pasadas.

—¿Qué tradiciones y costumbres caracterizan a Santiago?

—Hay varias. La matanza, por ejemplo, es una de nuestras grandes tradiciones y conforman una gastronomía única, con otro ejemplo como el cordero segureño. En el caso de mi blog, yo me he centrado más en las singularidades del folclore y el baile típico de nuestra zona. Un ejemplo que me viene a la cabeza de mi infancia era la celebración de una fiesta como la de San Antón. Se buscaba una casa con cocina grande, allí se juntaban los músicos y se bailaba un “suelto”, que son esas coreografías que he recopilado para que no se pierdan con el tiempo.

—Otra de las grandes singularidades del municipio es la practica de la trashumancia. ¿Qué le parece que se organicen iniciativas como la Feria de la Trashumancia?

—Conozco perfectamente el tema ya que la ganadería es el principal motor económica del municipio, aunque no lo he abordad en mi blog. Sin embargo, iniciativas como la Feria de la Trashumancia, que este año ha celebrado su tercera edición, me parece una gran idea. Son dos días donde se exponen nuestras costumbres, cultura, artesanía o gastronomía, disponible para todo el público que nos visita que son cada vez más, lo que provoca un claro beneficio para el municipio a través de un novedoso proyecto.

—¿Ha participado en la feria?, ¿de qué forma?

—Me he encargado de formar a uno de los grupos de baile que participaron en la actuación de folclore, concretamente a la agrupación del municipio, de Santiago de la Espada. En 1995 ya formé a algunos vecinos del municipio, tanto de mayores como niños, a través de una asociación que se llamó “Simiente Serrana”. Con el paso del tiempo se perdió por falta de participación y lo dejé. Sin embargo, en la segunda edición de la Feria de la Trashumancia se exhibieron algunos de los bailes, pero sin participación de ningún grupo de Santiago de la Espada, algo que motivó a algunos vecinos del municipio. Me propusieron que les enseñara a bailar y al final me decidí a llevarlo a cabo y comenzamos a ensayar el pasado mes de noviembre, para intentar enseñarles todo lo que yo sé. Desde entonces, preparamos algunas coreografías que se bailaron en la feria y a las que le pusieron una gran ilusión. Para mí ha sido muy satisfactorio y bailaron incluso mejor de lo que me esperaba. Actualmente somos treinta y de varias edades, desde niñas con 12 años hasta jubilados.

—¿En qué otras actividades participa en relación con el municipio?

—También estoy enseñando a bordar a mano a algunos vecinos del municipio. Tenemos otro grupo, de unas diez personas aparte del baile, para que les enseñara el bordado a mano tradicional que practicamos en mi casa, porque además cuento con mucho material antiguo. Tengo que destacar que hemos pasado muy buenos ratos todos juntos y que me hace muy feliz poder enseñar a los demás.

—Estamos en una época en la que los territorios rurales pierden población. ¿Qué les diría a todos esos jóvenes que aman su tierra?

—Yo, por supuesto, los animo a quedarse. Estamos en un momento muy complicado en el que los jóvenes lo tienen muy difícil para poder residir en sus municipios natales debido a la falta de oportunidades y al cierto rechazo de los trabajos que normalmente se realizan en los territorios pequeños, especialmente la agricultura y la ganadería. Sin embargo, yo lo animo a que lo intenten, a que aquellos que amen sus pueblos y quieren vivir en ellos emprendan y no rompan con los lazos al igual que hice yo en su día.

—¿Cómo se podría cambiar esta situación en el mundo rural?

—Con el esfuerzo de todos y con el apoyo de las administraciones para la creación de trabajo y de oportunidades que no obligue a los jóvenes a tener que dejar su tierra.

La esencia del saber popular

En el original blog de Amelia Jaén, Simiente Serrana, se pueden encontrar fotografías de refajos, instrumentos de baile, como las castañuelas que allí se llaman postizas, algunas labores de antaño, juegos populares que recopiló con otros vecinos del pueblo y cuentos que conoce desde joven o que incluso ha escrito ella, entre otros. Asimismo, en la sección “Recuerdos bonico de la maestra Amelia”, hay fotografías de sus alumnos, divididas en los 44 años en los que ha ejercido, casi todos en Santiago.

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