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Triunfo de De Miranda, Roca Rey y Morante en un coso de Úbeda abarrotado

04-10-2026 / 13:17

La terna sale a hombros tras una vibrante corrida de Jandilla en la que el sobrero Ensueño fue premiado con la vuelta al ruedo

La plaza de Úbeda colgó el cartel de “no hay billetes” por tercer año consecutivo para ver una tarde triunfal de Morante de la Puebla, Roca Rey y David de Miranda. Cuando todavía entraba la gente al coso de San Nicasio, salió el primer Jandilla, al que Morante de la Puebla paró con un ramillete de verónicas que centraron la atención del público. Con la muleta, la nobleza del toro posibilitó una faena corta en la que destacaron las series al natural de mano baja. El diestro fue ovacionado tras necesitar hacer uso del descabello.

Salió en segundo lugar un astado de Juan Manuel Criado, que hizo de sobrero, con el que Roca Rey destacó en el quite por chicuelinas. Tras brindar al público, comenzó su faena con estatuarios muy ajustados. El burel tuvo transmisión y esto permitió el toreo en redondo con mucho poder, bajando la mano y llevando largo al animal. Al final se colocó entre los pitones y se pasó el toro rozando los muslos en un alarde de valor impresionante que rindió a los tendidos. Estocada certera para cortar los máximos trofeos a Ensueño, premiado con la vuelta al ruedo.

En el tercero destacó el quite por tafalleras de David de Miranda. Con la muleta se hincó de rodillas en el tercio pasándolo por alto. Ya erguido, las tandas diestras tuvieron hondura y con la izquierda llegó el temple. En el tramo final de la faena el onubense recortó terrenos de forma natural, exponiendo en cada muletazo e incluso sufriendo una fea cogida antes de las manoletinas. Mató de estocada y cortó los máximos trofeos.

El cuarto salió suelto y apenas lució Morante salvo en alguna verónica. Sentado en el estribo comenzó la muleta tras brindar. Siguieron tandas de pureza, temple y despaciosidad por ambos pitones con la estética del de la Puebla ante un toro de mucha nobleza y clase. Cortó dos orejas tras la estocada.

Recibió al quinto de rodillas en el tercio para lancearlo a la verónica Roca Rey. Desde el inicio de la faena el toro fue consciente de donde estaba el torero, pero este no se inmutó. Los momentos de peligro se sucedieron en toda la faena de muleta, llegando en múltiples ocasiones a resultar prendido el diestro que no dejó de exponer y situarse en las cercanías del astado en un labor de mucha emoción que le hizo sumar dos orejas más.

De Miranda recibió al sexto con mucho temple y despaciosidad en el toreo a la verónica, y expuso en el quite posterior. Con la muleta tuvo que ir haciendo al animal, porfió con el toro hasta que logró ligarle las tandas de toreo en redondo con la derecha. Creó una faena de mucha rotundidad y exposición con momentos de gran emoción y valor, que culminaron con la estocada que le dio los máximos trofeos.

La terna se dio cita en Úbeda en una tarde en la que los matadores mostraron por qué ocupan lugares privilegiados en el escalafón y la afición respondió llenando, un año más, el coso de San Nicasio.