El perro es el mejor del amigo del hombre y en el caso de los cazadores es también su mejor compañero, su fiel confidente que forman el mejor equipo para encontrar las presas. Por ello, las rehalas son una pieza fundamental para la caza, son una parte más de la familia de los cazadores. Unos perros que mediante esta actividad disfrutan de su instinto natural en el campo, siendo los compañeros de viaje de los cazadores, que ya no tienen solo el objetivo enfocado en la caza de explotación, sino también en la de control de daños, por ejemplo, en el riego del olivar, roto por los conejos. Además, se rigen de una serie de leyes que hacen que todos los perros tengan su microchip y muchos de ellos tengan cobertura de seguro por los daños que puedan a llegar a ocasionar los perros.

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La caza, una tradición en Jaén

Jaén es una tierra cinegética gracias a su extensa riqueza natural que le hace ser diferenciadora del resto. Buena muestra de la enorme tradición de la caza que existe en la provincia son el número de cazadores que hay, con más de 16.000 federados en una Federación Andaluza de Caza, que en Jaén ha otorgado más de 24.000 licencias en el último año. Una cifra en constante crecimiento, al igual que el impacto económico que genera, con unos 200 millones. Todo ello a gran parte de la culpa la tiene el entorno natural jiennense, incomparable al resto de provincias, ya que cuenta con la mayor superficie de espacios naturales protegidos de España con 304.175 hectáreas, que están reconocidos a través de cuatro parques naturales (de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, de la Sierra de Andújar, de Sierra Mágina y de Despeñaperros). De esta manera, la provincia es un gran atractivo para el cazador, con cinco áreas biogeográficas: Sierra Moreno, Sierras de Cazorla, Depresión de Baza, Sierra Sur y la Campiña del Valle del Guadalquivir.

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El deporte en sus raíces

Muchas personas no unen la caza y deporte, pero modalidades deportivas hay muchas y no todas tienen que ver con una competición. De hecho, solo hace falta contemplar un hecho para ver que están unidas con todas las de la ley: La Real Federación Española de Caza (RFEC) está incluida como entidad deportiva en el Consejo Superior de Deportes y se rigen a través de la normativa deportiva. Por ello, en este año 2023, las entidades y asociaciones de caza de la provincia tendrán que realizar algunos cambios para adaptarse al nuevo decreto de entidades deportivas que plantea la Junta de Andalucía. De hecho, antes de septiembre deberán de tener sus estatutos adaptados, el certificado de aprobación de dicha adaptación en su Asamblea General Extraordinaria, así como de su Reglamento de Régimen Interno, entre otros requisitos a cumplir. Y es que, la actividad cinegética es un deporte milenario que requiere su esfuerzo para obtener alguna recompensa, por lo que está sometida a una normativa deportiva.

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Los perros de caza, un instinto básico

Los animales que están destinados exclusivamente a la caza tienen un instinto único que les hace diferenciarse del resto de razas de perros. Y es que, estos tienen un sentido del olfato superior al del resto de los canes. De hecho, durante los paseos este tipo de perros suelen estar todo el tiempo encontrando y buscando rastros, persiguiendo los olores que dejan el resto de animales para poder ir tras ellos. Es un instinto genético de algunas razas como pueden ser los galgos, podencos o labradores, que no pueden controlarlo y tienen que ir corriendo tras sus presas, que bien puede ser un conejo o una liebre, alcanzando grandes velocidades. Por eso, estos perros no obedecen la llamada del dueño en estos momentos de adrenalina, ya que se descontrolan en busca de su presa. Así, la mitad del trabajo de un cazador se lo debe a sus animales, a su rehala o a su perro, que son quienes rastrean sus objetivos y los encuentran para después conseguir la presa. Un trabajo totalmente en equipo.

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Una ley que pone en jaque a la caza

La nueva Ley de Protección Animal ha generado preocupación entre los cazadores, ya que alertaban de que esta reforma del Código Penal ponía en riesgo a la caza y a su actividad, y todo lo que genera a su alrededor. Para alivio de estos, esta norma que tiene el objetivo de proteger a las mascotas solo se aplicará en los animales de compañía que vivan en un hogar familiar. Por tanto, quedan excluidos de la misma los perros de caza, las rehalas, aquellos animales de trabajo y auxiliares, así como las aves de cetrería. Todos ellos se regularán y quedarán protegidos por la normativa vigente al margen de esta nueva ley, que eleva las penas por maltrato, abandono y sacrificio de animales, con penas de cárcel y multas para los maltratadores que podrán llegar a los 200.000 euros. Como respuesta a esta exclusión de la normativa de los perros de caza, el Partido Animalista, Pacma, se ha movilizado para alertar de que la exclusión de estos canes provocará “un retroceso en los derechos de los animales”.

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Unión del sector en defensa de lo propio

El sector de la caza está muy unido y eso se demuestra a la hora de defender sus derechos y aquellos cambios que le afectan gravemente a su actividad. Se puede ver en las últimas movilizaciones que han realizado, una de ellas el pasado mes de marzo en la capital de España en defensa de la caza y el mundo rural. En la misma se concentraron más de 400.000 personas para pedir al Gobierno, entre otras cosas, la recuperación de la caza de la tórtola, que permita cazar en Parques Nacionales, que autorice la vuelta del silvestrismo, retire la ley de protección y derechos de los animales y el real decreto de núcleos zoológicos y revierta la decisión de incluir al lobo en el Listado de Especies en Régimen de Protección Especial (LESPRE) para que vuelva a permitirse su caza. Una movilización que dejó imágenes para la historia y que unió no solo a los cazadores de todo el país, sino a todos los agentes sociales del mundo rural como agricultores y ganaderos. No ha sido la única en el último año, ya que también hubo anuncio de protestas contra la Ley de Bienestar Animal, que en principio incluía en la misma a los perros de caza.

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La lacra del abandono animal

Las protectoras de animales están muy por encima de sus posibilidades, con falta de espacio debido a la alta tasa de abandono que hay y que después de la temporada de caza aumenta aún más, tal y como reconocen las propias protectoras. Un abandono de perros que encabezan los galgos y podencos. De hecho, las asociaciones animalistas y de rescate de animales cifran en cerca de 50.000 los galgos abandonados al año en nuestro país. Mientras que desde el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) reportan 10.459 “actuaciones relacionadas con animales de compañía”, pero no se especifica en qué consistieron esas actuaciones. Además, según el informe de abandonos de la Fundación Affinity cifra en 168.000 los perros abandonados (de todas las razas) durante el último año. Asimismo, se estima que del total, 21.840 perros fueron abandonados al finalizar la temporada de caza, aunque este cálculo no implica que todos los canes abandonados en estos meses de febrero y marzo sean perros de caza y tampoco implica que durante el resto del año no puedan seguir abandonándose galgos o podencos. Lo que sí es cierto es que según el informe de la Fundación Affinity, en 2022, la caza es el segundo motivo de abandono animal.

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Las monterías más importantes en Jaén

 

1.- Finca El Navazo, en Aldeaquemada.

 

2.- Finca La Virgen, en Andújar.

 

3.- Finca Dehesa Iniestares, en Baños de la Encina.

 

4.- Finca Nava El Sach, en El Centenillo.

 

5.- Finca Cabeza Parda, en Andújar.

 

6.- Finca Sardina, en Andújar.

 

7.- Finca Los Pusibeles, en Baños de la Encina.