El burro tiene bastante con aguantar la expresión para la foto, paciente detrás de la verja que le separa de los visitantes de una feria que, desde Huelma, reivindica la importancia de la ganadería en el contexto de una tierra apegada a la tierra. Nada sabe el animal de calendarios ni cursos políticos y, ajeno al final del fiestón veraniego, mira de reojo a quienes acarician a esos lomos acostumbrados a cargar con lo suyo, sin pedir explicaciones ni fruncir el ceño. No pudo encontrar Erik Domínguez mejor compañero de fatigas para estrenar temporada, una vuelta al trigo en contacto con un animal curtido y, sobre todo, sin necesidad de disimular. La cosecha del último trimestre del año llega con la mochila llena de desafíos para todos los que tienen en sus manos el poder de tomar decisiones que afectan a quienes se levantan cada mañana pendientes de un jornal menguante que cubra los recibos crecientes. El Partido Socialista afronta elecciones primarias. El Partido Popular prepara congresos provinciales... Y, como recompensa, elecciones municipales en una primavera florida.
Qué sabrá el burro de lo que significa el 31 de agosto... Se acabó la fiesta y no hay tregua para la resaca. Septiembre llega con muebles nuevos en los despachos de la Junta de Andalucía, con bienvenidas y abrazos, equipos repeinados y estrenos, porque quiso el presidente, Juanma Moreno, dejar los deberes hechos antes de agosto para emprender el rumbo de esta nueva etapa con una parte del camino tanteado y, ahora, toca continuar el sendero sin más distracciones que las que obliga el día a día. El hombre que acaricia al burro en la imagen que acompaña a este texto tendrá que demostrar que está en perfecta forma para llevar las riendas de una Administración que ya no puede permitirse que todo quede en la conversación, en prouesta o pendiente de una firma. El delegado del Gobierno andaluz en Jaén tiene delante una provincia que conoce bien y una lista de asuntos que no caben en ninguna alforja.
Cada vez hay menos excusas para la política. No será fácil para Erik Domínguez rendir cuentas ante su partido como presidente y exigir a sus jefes en Sevilla inversiones para un territorio tan rico y diverso como huérfano de cariño institucional. Puede respirar tranquilo, eso sí, con vistas al próximo congreso provincial, donde no entrará ni una mosca que pueda revolucionar el ambiente de unidad y “buenrrollismo” que impera en el seno interno de una fuerza política en la que toca barrer para casa. Si dentro de cuatro años hay que abrir las ventanas será harina de otro costal. Tiempo al tiempo.
Está claro que mientras los populares deciden cómo quieren llegar a las próximas elecciones, los socialistas tendrán que resolver sus propios comicios, una cita en la que Julio Millán, en particular, puede que tenga que jugarse su continuidad en la Alcaldía de Jaén si, finalmente, el cincuenta por ciento de la militancia decide que haya primarias. El alcalde no tendrá más remedio que encomendarse a lo divino y a lo humano en una primavera que todavía parece lejana, pero que en realidad ya ha empezado a proyectar su sombra sobre cada movimiento municipal. Y, en medio, nunca hay que olvidar a quienes siguen la filosofía de Jaén Merece Más, esa criatura política que nació para preguntar qué le debía el mundo a esta provincia y que ahora tiene que responderse a sí misma qué quiere ser de mayor. Partido bisagra, fuerza provincialista, socio de gobierno, alternativa, marca de reivindicación... Las urnas tendrán que aclarar una identidad que la política diaria llena de matices y, mientras tanto, el burro seguirá el camino marcado, con una serenidad casi insultante, ajeno a todo. Quizás ahí reside su sabiduría.
Lo que no pasa en Jaén ocurre en otras ciudades de España, muchas en conexión con una provincia que, como el refrán, si no llora nunca mamará. Son cada vez más las plataformas que se unen para luchar por el presente y el futuro del ferrocarril en un contexto de pérdida continua de líneas convencionales y de bajada de la calidad en las altas prestaciones de un medio de transporte tan necesario, hoy en día, como el comer. Si el objetivo es reducir la contaminación y frenar el cambio climático, no hay más remedio que dejar aparcado el vehículo privado, pero si los viajes en tren se complican hasta el punto de pagar por un servicio ferroviario subidos en un autobús, difícil será alcanzar la meta que aparece en todos los programas electorales cada cuatro años. Mañana mismo habrá una comparecencia pública de la Plataforma en defensa del Ferrocarril del Centro de La Mancha y la que defiende del Tren Público, Social y Sostenible de Castilla-La Mancha, en la estación de Adif de Albacete, para reclamar mejores conexiones a través de Mora-Alcálzar de San Juan. Falta que los jiennenses, a través de colectivos que tienen al alcance de su mano, se sumen a las reivindicaciones para que alguien pueda tomar nota.
La Federación Española de Municipios y Provincias tiene convocada una concentración este miércoles para respaldar al pueblo de Ceuta. Lo que ocurre es que, una vez más, el uso partidista de un instrumento institucional envuelve el ambiente solidario en polémica política. El alcalde de Jaén, Julio Millán, tiene argumentos para desmarcarse de la convocatoria, lo mismo que sus socios de Gobierno, Jaén Merece Más, poseen libertad para acudir a la cita, porque no hay que olvidar que el equipo de Gobierno está compuesto por dos partidos y que llega el momento de marcar territorio, sobre todo en el comienzo de un curso que incluye la celebración de elecciones municipales. El Partido Popular, en este caso, lo tiene más fácil que ninguno.