Tiempo de penitencia
La socialista Ángeles Férriz y la popular Catalina García pueden ser el ejemplo de dos mujeres que encabezarán las listas con las que la provincia concurrirá a las elecciones al Parlamento andaluz
La Cuaresma abrió un tiempo de penitencia que tiene su máxima en el Triduo Pascual que representa la Semana Santa. Días de reflexión, de familia, de descanso y de regreso a las raíces para el común de los mortales, incluida la clase política que, en el caso del sur de España, vivirá el momento de una manera especial. El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, abrió el melón antes de llegar al punto exacto de maduración y dejó para después de la Pasión, Muerte y Resurrección la confección de candidaturas con las que concurrirá cada partido en las ocho provincias. Las fotografías que acompañan a esta última crónica de marzo es el ejemplo de las dos mujeres que, en el caso de Jaén, están dentro del bombo con un número muy señalado para ser las primeras: la socialista Ángeles Férriz y la popular Catalina García. Sin embargo, también tiene mucho de suerte esto de acertar con los aspirantes, en femenino o en masculino, a representar a los jiennenses en el Parlamento.
Tiempo de penitencia. Cada cuatro años toca encomendarse a todos los santos y vírgenes que reúnen a sus fieles en las calles en multitudinarias procesiones y, aunque el hombre propone y Dios dispone, la fe, como la esperanza, es lo último que se pierde. Al grano. Pocos son los partidos que tienen resuelto quién encabezará sus listas, una buena excusa para colocar a los descolocados, encajar las piezas del puzle de otras convocatorias electorales y cerrar puertas a quienes están plantados en el quicio. Jaén Merece Más es el único que tiene deshojada la margarita, con Luis García Millán al frente de un reto complicado, tanto que ni siquiera dejará el acta de concejal en el Ayuntamiento de la capital, por lo que pueda pasar.
El Partido Popular tiene que decidir entre cocinar el plato de la continuidad o dar la vuelta a la tortilla. Lo natural es que Catalina García sea la “number one”, seguida de Erik Domínguez y, después, Maribel Lozano. Sin embargo, falta por conocer la directriz de Sevilla, fundamental como el perejil, para ver por dónde van los tiros en lo que a consejeros y diputados se refiere. Si el primer plato no es del gusto del presidente, habrá que intentar mejorarlo con otros ingredientes, aunque haya que armar la de San Quintín. Y no está el horno para muchos bollos.
En el Partido Socialista se pone la “cosa” interesante. Hay que esperar al Lunes de Pascua para empezar a vislumbrar el futuro más cercano. Las fechas están señaladas en el calendario. Entre los días 6 y 7 de abril se celebrarán las asambleas locales para empezar con el baile de nombres y apellidos como propuestas en un proceso necesario de escucha a la militancia. El 10, con puntualidad británica, la comisión de listas tendrá las candidaturas de las ocho direcciones andaluzas y, salvo sorpresa, esas son las que se elevarán al comité director con el beneplácito de la bendición. Existen pocos precedentes, aunque los hay, en los que la regional se haya visto obligada a enmendar la plana a algún líder provincial. ¿Qué lugar ocupará Ángeles Férriz en las listas del PSOE de Jaén al Parlamento de Andalucía? La respuesta da para escribir unas cuantas crónicas, porque la celebración de unas elecciones primarias, lejos de acallar las desavenencias internas, afinó las voces críticas para ensayar el concierto final. El nombre de la parlamentaria estará por recomendación expresa de la dirección provincial después de la autocampaña con la que la carolinense se ganó el aplauso público con reverberación nacional. Basta con el ejemplo del último cónclave de Peal de Becerro para comprobar que si alguien osara con forzar la ausencia del azote de la sanidad pública en la candidatura en ciernes no tendría más remedio que buscar cobijo en el exilio. Tiempo de reflexión, de torrijas, de bacalao y, ante todo, de penitencia.
El tranvía circula en pruebas justo con el sonido de las elecciones
Uno de los compromisos que adquirió Juanma Moreno en su primera legislatura como presidente de la Junta de Andalucía, cuando gobernaba con Ciudadanos, fue poner en marcha el tranvía de Jaén, paralizado desde que un juez arremetiera contra su gratuidad, mientras circulaba en pruebas, con una medida cautelar por competencia desleal con los autobuses urbanos que dura quince años. Desde entonces, hay que reconocer que la Administración autonómica ha dado pasos para el desbloqueo de tan millonaria infraestructura, pero la sensación que tiene el ciudadano es que lo único que hacen unos y otros, con independencia del color político, es dar más vueltas que un trompo, marear la perdiz y, en última instancia, entretener a quienes confían en el tranvía para descongestionar el tráfico de una ciudad hipotecada urbanísticamente de norte a sur. Después del intento fallido de otorgar la concesión de la explotación a las dos primeras empresas que se presentaron al concurso público, ahora la Junta lo intenta con la tercera y, justo cuando suena la flauta de las elecciones, los trenes salen a la calle con la firme de intención de visualizar que el compromiso adquirido hace ocho años sigue en pie. ¿O no?
EN CORTO. Begíjar tenía que ser
Uno de los municipios con más bronca política mediática de la provincia es, sin lugar a dudas, Begíjar, donde las desavenencias entre los dos principales partidos de la oposición se convierten en noticia de relevancia nacional un día sí y el otro también. Lo último está protagonizado por el portavoz municipal y presidente del Partido Popular, José Antonio Poyatos, obligado moralmente a dejar el cargo por un incidente personal relacionado con un control de tráfico. Es un ejemplo para la ciudadanía dar un paso hacia el lado cuando alguien que representa a una institución y cobra del erario público por hacer su trabajo se tuerce en el camino de la legalidad, como lo hizo el protagonista de esta historia sin pedir opinión, previamente, a su partido. Tomará las riendas de esta fuerza política la presidenta regional de Nuevas Generaciones, María José Carmona.