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Se abre el telón

25-08-2026 / 08:00

Septiembre está a la vuelta de la esquina y hay quienes tienen el teléfono móvil en modo “espera”, con la confianza puesta en la renovación que impondrá Isabel Azañón en su futuro equipo

Septiembre, a la vuelta de la esquina, devuelve los asuntos pendientes, resucita las conversaciones aplazadas y pone en circulación los nombres que agosto reservó bajo la arena. La música particular del roce de las sillas no deja de ser el eco de la imaginación en una recta final de las vacaciones que, con el curso que se avecina, sabrán a poco. Se atisban limpiezas a fondo en los despachos en los que los responsables políticos e institucionales están obligados a tomar las mejores decisiones para el común de los mortales. Todas las reuniones están derogadas a un mes que se atisba cargado de asuntos pendientes, de movimientos y de llamadas telefónicas que, en algunos casos, ni siquiera se llegarán a producir. Lo público abandona la penumbra estival y vuelve al escenario con el maquillaje recién pintado y el decorado recompuesto. La función municipal entra en su último acto antes de cerrar mandato y de empezar el siguiente reparto que, más que de teatro, será de auténtica película.

Alejados y de las metáforas y con la mirada focalizada en la capital, suena la campaña de las elecciones primarias en el Partido Socialista y la de la renovación en el Partido Popular. Al menos ya hay un candidato claro en el tablero municipal, en este caso en femenino: Isabel Azañón Rubio. La aspirante al bastón de mando, con la complicidad de San Clemente, San Fernando y Génova, tendrá que elegir a los mejores actores para conseguir el aplauso generalizado del respetable en un momento clave para llegar a tiempo hacia la meta del estrellato. La protagonista no tendrá más remedio que hablar de equipo y dejar una puerta abierta a la reforma de un grupo que tiene de portavoz a un “manitas” de primera categoría, Antonio Losa, el único con la continuidad garantizada. La consigna es conseguir los mejores perfiles, personas preparadas, con ganas y responsabilidad. Siempre hubo una segunda oportunidad.

Todo parece razonable sobre el papel, porque una cosa es diseñar el cartel de una obra y otra decidir quién ocupa cada rol. Está claro que, en un partido político, el reparto nunca depende exclusivamente del protagonista. Hay dirección, producción, viejas amistades, equilibrios territoriales y una larga memoria de favores que rara vez figura en los créditos. El cambio de ciclo exige una transformación que va mucho más allá del vestuario y, en este sentido, en la calle hay quienes rezan para recibir un mensaje que arroje algo de luz entre las tinieblas de la larga espera. Septiembre pondrá a prueba la capacidad de liderazgo de Isabel Azañón para tomar decisiones acompasadas con su sonrisa permanente. No será fácil construir un equipo propio sin olvidar que el escenario tiene dueños. La lista con la que concurrirá a las elecciones municipales de mayo de 2027 será suya y, a la vez, de todos, con el beneplácito expreso del presidente provincial del Partido Popular, Erik Domínguez.

Mientras tanto, otro nombre importante, Manuel Palomares, volverá a escena. Su regreso al Ayuntamiento tiene algo de personaje que abandona temporalmente el argumento para reaparecer cuando la obra entra en su último acto. El próximo concejal, que cogerá el acta que dejó el exalcalde Agustín González, conoce el escenario, los camerinos y buena parte del libreto. Su paso anterior por la sede de la Plaza de Santa María y por la Universidad Popular le concede algo que no se aprende en un curso acelerado de política municipal: memoria. Mientras el público ocupa sus localidades asistirá a la recta final de una legislatura en la que habrá cambios de papeles, reajustes, nombres que ganarán protagonismo y otros que pasarán a ejercer un papel secundario. La oposición tendrá que definir su estrategia mientras Isabel Azañón está obligada a construir, desde fuera del Ayuntamiento, una alternativa que resulte creíble dentro y fuera de su partido. Se abre el telón. Pasen y lean.

Se abre el telón
Revuelo en la Banda Municipal de Música entre los profesionales

Hay 27 bandas municipales en toda España, están unificadas en la Asociación de Músicos de Bandas Profesionales de España (AMProBand) y son el mejor escaparate para los profesionales de la música de todo el país, porque ellas permiten el desarrollo de una carrera sacrificada y, en muchas ocasiones, poco valorada. La de la capital cumple este año 125 años de historia y hay revuelo entre quienes forman parte de ella y, sobre todo, división. En el Ayuntamiento aseguran que no escatiman en esfuerzos de financiación de un colectivo que da realce a cualquier celebración y, mientras tanto, existen componentes que consideran que la plantilla está mermada y que pronto empezará la temporada, en septiembre, con deficiencias importantes para llegar a todos los actos que se precien. Quienes forman parte de AMProBand abogan por dejar las rencillas políticas y de gestión a un lado para empezar a dignificar la Banda Municipal de Jaén y apelar a la profesionalidad de sus componentes, muchos de ellos, incluso, de fuera de la provincia. Ellos consiguieron, por ejemplo, que la de Madrid saliera adelante en aquellos tiempos de José María Aznar en el Gobierno, por lo que harán lo posible para lograr su propósito.

EN CORTO. El tranvía y los detalles importantes

El tranvía hace su recorrido diario después de quince años de paralización y abandono y está claro, a estas alturas, que su puesta en funcionamiento resulta imparable. Quedan por ver los detalles y uno de los más importantes consistirá en conocer cuántos trenes estarán en circulación cada día. Los estudios preliminares, cuando se concibió la infraestructura, apuntaban a la necesidad de que hubiera cuatro en la calle y uno reservado en cocheras. Es la única fórmula para que haya frecuencia horaria suficiente como para no elegir otras opciones de movilidad en una ciudad en la que no hay distancias. Ahí estará la clave del éxito. No hay que olvidar que hay experiencias, como en Vélez-Málaga, donde el tranvía se abandonó por completo porque no había usuarios. ¿Por qué no había? Por un mal servicio. Dicho queda.