Mirlos blancos

Alcaldes de Jaén y Córdoba del Partido Popular y de Ciudadanos continúan en la lucha por reivindicar a sus propios partidos,
los que gobiernan en Andalucía, la necesidad de una autovía

11 ene 2021 / 17:43 H.

No están en la oposición. Pertenecen a las mismas siglas que, en este momento, gobiernan en Andalucía y, sin embargo, se mantienen unidos en una reivindicación histórica que, pese a quien pese, mantendrán viva hasta conseguir su propósito.

Son los alcaldes de los municipios que unen Jaén con Córdoba por la A-306, las únicas de toda Andalucía que no están conectadas por autovía. Los presupuestos de Junta para este año les privaron del bombón de primera calidad y, en su lugar, les contentaron con un caramelo de los Reyes Magos que siempre viene bien, pero que no deja de ser un “roto para un descosío” que, a todas luces, no acallará sus protestas. Son diecisiete los máximos dirigentes municipales implicados en una plataforma que reclama, desde hace dos décadas, un enlace como Dios manda para que el progreso llegue a sus pueblos en forma de inversiones empresariales ancladas en unas decentes comunicaciones. Los que aparecen en la foto que acompaña a esta crónica pertenecen al Partido Popular y a Ciudadanos, las mismas fuerzas políticas que dirigen el Gobierno autonómico.

Las cuentas de 2021 incluyen diez millones de euros para reparar las dos carreteras que unen Jaén con Córdoba, la que discurre por El Carpio (A-306) y la que lo hace por Andújar (A-311). Sirva de paréntesis que el líder de Ciudadanos en la provincia, Miguel Moreno, es también el alcalde de Porcuna, uno de los municipios que saldrá más beneficiado de la futura autovía y el primero en abanderar la plataforma reivindicativa desde sus tiempos en el Partido Popular. En el otro extremo está Jesús Estrella, andujareño para más señas y, por supuesto, delegado territorial de Fomento por obra y gracia de Juanma Moreno. Ni una palabra más. La Junta de Andalucía, en este momento de la “película”, intenta sembrar la paz entre ambos bandos con una partida presupuestaria que construirá carriles adicionales para vehículos lentos, reforzará la calzada y reformará los accesos a los municipios. Se trata de una obra, eso sí, jamás realizada. Además, resulta totalmente compatible con la futura conexión por autovía, por lo que no es que sea pan para hoy y hambre para mañana, pero sí puede prolongar la agonía de un enlace propio del siglo XXI. Los alcaldes, en permanente contacto para mantener viva una histórica reclamación, no cesarán en su empeño hasta conseguir su propósito. Son, en este sentido, verdaderos “mirlos blancos” de la política regional. No es habitual ver a un político a la cabeza de una manifestación en contra de su propio partido, una regla no escrita hecha trizas en un asunto de trascendental importancia para un eje vial de primer orden entre dos provincias andaluzas.

Hay estudios de viabilidad sobre la mesa, un anteproyecto redactado y una necesidad manifiesta que nadie puede olvidar. Basta con circular desde Torredonjimeno hasta El Carpio, en una tarde de invierno, para colmar la paciencia de cualquiera. Inaudito. Ni que decir tiene que después del aplauso a los diez millones de euros llegarán más protestas. Los diecisiete alcaldes tienen previstas nuevas reuniones, en respuesta a sus vecinos, para continuar con una petición que cada vez toma más fuerza. La conversión de la A-306 en autovía contribuirá a vertebrar la provincia, ya que quedará unida con la A-4, la que llega hasta Madrid, y la A-316, entre Úbeda y Estepa. No se puede pedir más. Será la guinda de un pastel que quedará totalmente cocinado cuando esté bien amasado el nudo de El Carpio. ¿Qué ocurre en este municipio? Que necesita un nudo de accesos que cuesta 125 millones y, en un pueblo con un fuerte arraigo socialista, el choque de intereses políticos complican una infraestructura que supera los 400 millones de euros de inversión. Los “mirlos blancos” unifican el discurso para no dar ni una muestra de fisura antes de que alguien intente sacudirse las pulgas.

El ejemplo del daño de la pandemia entre los alcaldes

Quizás no haya sido la pandemia el motivo por el que presenta su dimisión, pero sí puede ser la gota que colmó el vaso. Los alcaldes, los políticos que están en primera línea en la lucha contra el coronavirus, están cansados de una situación en la que les tocó bailar con la más fea en una legislatura que quedará marcada para siempre por la covid-19. Están las veinticuatro horas del día a disposición de sus vecinos, sobre todo aquellos que residen en municipios pequeños, donde sus casas se convierten en el despacho y el despacho del Ayuntamiento en su casa. Uno de los ejemplos está en Benatae. La máxima dirigente municipal, María Francisca Espinosa, dejará el cargo en un pleno convocado para el próximo miércoles. Lo hace por motivos estrictamente personales, después de la dura batalla contra una situación en la que veló, desde el minuto cero, por la seguridad de sus vecinos. La sustituirá, previsiblemente, Pascual Bermúdez, quien se convertirá en el primer periodista alcalde de un municipio de Jaén. Fue candidato a la Alcaldía de Siles, su pueblo natal, en 2011, pero el año pasado entró a formar parte de la Corporación Municipal de Benatae, lugar en el que está empadronado y reside. Actualmente es primer teniente de alcalde.

Retomado el movimiento para propiciar el cambio en el PSOE andaluz

No hay mucho interés en la dirección provincial del Partido Socialista en poner en marcha la maquinaria para ayudar a que haya cambios orgánicos de primer orden en la andaluza. Sin embargo, el movimiento que existe en torno al relevo de Susana Díaz resulta imparable. Estuvo de capa caída durante la festividad de la Navidad, por aquello de dar un respiro, pero esta semana empezarán con las reuniones virtuales para pergeñar una maniobra que tendrá su fin en unas elecciones primarias para elegir a un nuevo líder. En masculino o en femenino, porque hay candidatos de los dos sexos y, además, nacidos y criados en la provincia de Jaén. Ángeles Férriz y Felipe Sicilia están muy bien posicionados. Pero hay más.