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La seriedad de la tinta

21-07-2026 / 08:00

Sorprendió ver su nombre impreso en el papel y, finalmente, Isabel Azañón quedó proclamada candidata del Partido Popular a la Alcaldía de Jaén. El Partido Socialista movilizará a la izquierda

No habrá más elucubraciones, quinielas, encuestas, ni debates. Tampoco tropezarán los de siempre en la famosa piedra y, por supuesto, no se repetirá la misma historia. El Partido Popular aprende de los errores del pasado, rectifica y despeja el camino de la Alcaldía de Jaén en un momento oportuno, preciso y perfecto para que cunda el nerviosismo entre quienes aspiran a continuar con la sartén en el mango en esto de la política de alta cocina. Isabel Azañón Rubio regresa a la calle dispuesta a escudriñar entre los barrios, los de abajo y los de arriba, para convertirse en la segunda alcaldesa de la historia de Jaén. Tuvo que viajar hasta Santiago de Compostela para recibir la bendición como aspirante al bastón de mando y, aunque todo empezó como los partos, con dolor, confía en que termine con la sonrisa eterna de la maternidad. ¿Quién dijo que la política fuera fácil? Convencidos los creyentes de que Dios no se queda con nada de nadie, el tiempo y la providencia divina sitúan a la alcaldable en una posición en la que nunca pensó estar. Sorprendió ver su nombre impreso en los titulares de este periódico y, aunque el run run se escuchaba en el ambiente, tuvo que hacer la tinta y el papel su trabajo para que alguien lo tomara en serio.

La actual secretaria general del Consejo Social de la Universidad de Jaén está donde está porque hubo quienes se empeñaron, hace tres años, en apartar su presencia del Ayuntamiento de Jaén, donde conserva la experiencia de gobierno y de oposición. Hubo familias del Partido Popular de toda la vida que no entendieron la maniobra y, rebotadas con un contexto incomprensible, hasta el Parque de la Concordia acudieron para aplaudir a Santiago Abascal en los prolegómenos de las elecciones municipales. No fueron una ni dos... Los resultados de las urnas dieron una ajustada victoria a Julio Millán. No hay nada más que decir, señoría. Sin embargo, como dice el refrán que rectificar es de sabios, Isabel Azañón regresa a la palestra municipalista con la firme intención de rodearse de un equipo de verdadera “champion” para trabajar por una ciudad que adora.

Convencidos como están los de dentro, unos más que otros, ahora toca meter en cintura a los de fuera. Una cosa es ser la candidata del Partido Popular a la Alcaldía de Jaén y otra muy distinta la próxima alcaldesa de una ciudad que lleva años convirtiendo cada elección municipal en un ejercicio de geometría política. Ella llega con los deberes hechos de la experiencia, el conocimiento de la Administración y un perfil que la fuerza política a la que representa considera capaz de combinar gestión y cercanía. Sobre el papel, reúne condiciones para construir un proyecto reconocible. El problema es que las elecciones no se ganan sobre el papel, sino en la calle, donde los vecinos preguntan por el empleo, la limpieza, el tráfico, la vivienda y, cómo no, por ese eterno catálogo de promesas que en Jaén cambia de portavoz cada cuatro años, pero rara vez de contenido.

La elección de Isabel Azañón tiene otro destinatario claro: el PSOE. Los socialistas saben que ya no pueden refugiarse en la incertidumbre del rival. El adversario tiene nombre, rostro y margen suficiente para recorrer barrios, sumar apoyos y construir un discurso. A partir de ahora, cada movimiento popular obligará a una respuesta socialista, que busca amparo ya en las coaliciones de izquierda por si toca hacer juego. Aquí aparece el verdadero desafío. Más allá de defender la gestión realizada, Julio Millán y compañía tendrá que convencer de que aún conserva la iniciativa política. Gobernar suele desgastar, especialmente cuando los problemas estructurales de una ciudad parecen tener más vidas que un gato. Explicar por qué algunas reivindicaciones históricas siguen esperando respuesta será casi tan importante como presentar nuevas propuestas.

El Partido Popular hará lo que corresponde a cualquier oposición que huele una oportunidad: insistir en que Jaén necesita un cambio. Es un argumento tan clásico como eficaz. La cuestión será demostrar que ese cambio tiene contenido y no se limita a sustituir unos nombres por otros en la puerta del Ayuntamiento. Empieza lo bueno.

La seriedad de la tinta
Hubo intento para presentar a Ángeles Isac en Linares, pero no...

Lo mismo que, en el Partido Socialista, todo parece indicar que Javier Perales y Ana Cobo sí se verán las caras en unas elecciones primarias para disputarse la candidatura a la Alcaldía de Linares, en el Partido Popular se esfuma la idea de que haya dos aspirantes al bastón de mando. Puede respirar tranquila Auxiliadora del Olmo, la actual alcaldesa, porque se esfumó como el viento la idea nada peregrina de la reaparición de Ángeles Isac en el tablero municipal. Hubo movimientos por parte del sector crítico del Partido Popular, que está vivo y coleando, para que la coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer empezara a recoger avales con la intención de disputar el puesto a su compañera y paisana, pero el reglamento modificado de la segunda fuerza política de la provincia dificulta el acceso de contrincantes a unas elecciones internas para elegir a la persona idónea que acudirá como cabeza de lista a la próxima convocatoria municipal, prevista en mayo de 2027. La segunda ciudad con más población de Jaén está en el punto de mira de los grandes partidos, un territorio en el que la clave de su crecimiento está en el resurgimiento industrial que convirtió a Linares en un referente dentro y fuera de Andalucía.

EN CORTO. María Espejo, ¿candidata de Jaén Merece Más a la Alcaldía?

La respuesta está, en este momento, en el aire, pero a nadie se le escapa que tiene todas las papeletas para ser la candidata a la Alcaldía bajo el paraguas de Jaén Merece Más. María Espejo sabía que no iba a ser fácil formar parte de una familia dividida en dos en un Ayuntamiento con demasiadas complicaciones económicas, pero pronto se dio cuenta que el “enemigo” político estaba más dentro que fuera de su “casa” política. El silencio de Luis García Millán después de los resultados de las elecciones autonómicas suena a retirada a tiempo, por aquello de la victoria, por lo que, salvo sorpresa, María Espejo tendrá la recompensa de la continuidad después de su entrega a un equipo de Gobierno que sabe respetar su espacio.