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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

La rueda del molino

23-06-2026 / 08:00

El presidente de la Junta de Andalucía quiere dejar cerrada la investidura a mediados de julio y, sin embargo, Vox aprieta en duras negociaciones que atentan, incluso, contra la autonomía

Aprieta el calor, las piscinas invitan al refresco y el verano llegó antecedido de una tromba de agua que recordó al común de los mortales la fuerza de la naturaleza y la necesidad de cuidar de ella y, en medio de la marabunta, está el cuerpo y la mente más pendiente del calendario de las vacaciones que del panorama político, que es la verdadera rueda que mueve el molino. El Parlamento de Andalucía quedó compuesto y con novio en la fecha prevista y, sin embargo, queda rematar la faena con un acuerdo entre el Partido Popular y Vox que activará la maquinaria de la gestión y situará a cada uno en sus puestos. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, quiere dejar todo cerrado para mediados de julio con el fin de vivir un agosto tranquilo y coger impulso en septiembre. No depende todo de él. Hay dos votos en el aire que, en manos de Manuel Gavira y compañía, se convierten en un instrumento para apretar en duras negociaciones, difíciles, ocultas entre la apariencia de la normalidad, la cordialidad y la discreción.

Antonio Repullo (en el partido) y Antonio Sanz (en el Gobierno) son los designados para apretar a sus consejeros para que estudien las propuestas y analicen hasta dónde pueden llegar. No está de brazos cruzados el equipo de Gobierno en funciones que maneja los hilos en Andalucía y, mientras tanto, el encaje de bolillos se extiende a las ocho provincias, donde los delegados territoriales están con las uñas rebañadas de tanto esperar para comprobar cuál será su futuro en los próximos cuatro años. La salida de Jesús Estrella y de Elena González obligará a introducir cambios, de tal forma que, por mucha continuidad que exista, también habrá renovación y, en cierto modo, la conformación del organigrama autonómico servirá para asomar la patita al patio de las elecciones municipales. Encajar todas las piezas del puzle será la misión más complicada, sobre todo cuando las distinciones se disipan con el viento. Un ejemplo: si Agustín González, que pasó de alcalde de Jaén a la oposición, entra como delegado territorial de Empleo (es un suponer), quedará claro que no estará en la terna de candidatos a la Alcaldía de la capital.

El caso es que no tiene fácil Juanma Moreno su investidura y, aunque antes quedaba lejos la posibilidad de una segunda vuelta electoral, ya no está descartada tajantemente, porque cuando dos se sientan a negociar, la decisión no depende de uno solo. En las filas del Partido Popular dicen que Vox desconoce la arquitectura institucional andaluza cuando sus peticiones atentan contra el Estatuto de Autonomía. Hay rayas rojas convertidas en cimentados muros que nadie podrá atravesar, como eso de la administración paralela que ya intentaron los de Santiago Abascal en el sur de España en otros tiempos no tan remotos. Desmontar la periferia no es fácil cuando hay organismos blindados jurídicamente, una formulación política que impide el acuerdo entre dos fuerzas políticas tan cercanas como alejadas de planteamientos ideológicos y de gestión.

Andalucía no se puede comparar con otras comunidades cuando los resultados de las urnas convocadas el 17 de mayo nada tienen que ver con los de otras regiones en las que hubo menos diferencia entre el Partido Popular y Vox. La agricultura no podrá caer en las manos de Manuel Gavira, otra de sus pretensiones, lo mismo que la inmigración, los otros dos grandes caballos de batalla que frenan la capacidad de llegar a un entendimiento y que obligará a Juanma Moreno a recomponer la filosofía de algunas políticas claves de su forma de entender la vida autonómica, las ruedas que mueven el molino.

Protagonismo de Ángeles Férriz en el Parlamento de Andalucía

El congreso en el que el Partido Socialista celebró elecciones primarias para elegir al líder provincial es ya historia y, en este sentido, empieza una nueva etapa en la que, al menos, hay respeto entre quienes tienen responsabilidades políticas y de gestión. Ángeles Férriz, la número dos de la candidatura con la que el PSOE concurrió a las elecciones autonómicas, tuvo que ceder el testigo para que encabezara la lista Paco Reyes, hasta ahora presidente de la Diputación Provincial de Jaén, pero continúa con su protagonismo en el Parlamento de Andalucía, donde destaca no sólo por ser la segunda portavoz adjunta del Grupo Parlamentario, sino por su oratoria. Los consejeros que forman parte del equipo de Gobierno, que en este momento están en funciones, temen tener que confrontar con ella cuestiones en las que se mueve como pez en el agua, lo que aumenta su grado de conocimiento dentro y fuera de Andalucía. No necesita hacer carrera política en Jaén cuando tiene garantizado el foco mediático con sus alocuciones. Dicen en su entorno que la relación con Juan Latorre es cordial, que existe respeto y receptividad para escribir un nuevo capítulo en el seno interno de un partido que ya tiene la maquinaria electoral en marcha.

EN CORTO. “Jaén centro”, la derecha y la vecindad

Siempre estuvo el centro de la capital en un limbo en lo concerniente al movimiento vecinal. Hay que aplaudir, en este sentido, el nacimiento de una asociación, “Jaén centro” para velar por los intereses de los ciudadanos de esta zona señera de la ciudad, pero hay quienes dicen que la mayoría de sus componentes son militantes o simpa- tizantes de la derecha más extrema, fundamentalmente Vox. Tienen una batalla emprendida contra la inseguridad y la semana pasada, en Reyes Católicos, tuvieron un motivo más que de sobra para elevar el tono reivindicativo. El Ayuntamiento está obligado a coger el toro por los cuernos y dar solución a aquellos espacios en los que no puede haber una pareja de policías las veinticuatro horas del día. El movimiento vecinal debe regirse por el interés de los ciudadanos.