La que se avecina

12 oct 2020 / 16:25 H.

Una jugada en toda regla es la que prepara el Partido Socialista en el Ayuntamiento de Alcalá la Real. Ganó las últimas elecciones municipales, pero la ausencia de mayoría absoluta hizo que un pacto entre el Partido Popular y Ciudadanos arrebatara el poder al entonces alcalde, Carlos Hinojosa, y convirtiera en máximo dirigente municipal a Marino Aguilera. Aquí hay tela que cortar, porque uno de los dos concejales “naranjas” que propició el “matrimonio”, Ángel Montoro, era y es un militante rebotado del socialismo que no aró con el anterior mandatario y decidió cambiar de siglas para continuar en la brecha. Un paréntesis importante en el devenir político de un Ayuntamiento que vive un otoño caliente con movimientos de vértigo que, para bien o para mal, darán sus frutos más pronto que tarde. La cascada de dimisiones en la principal bancada de la oposición responde a una estrategia que discurre de forma paralela a la debilidad de un acuerdo de Gobierno que deparará más de una sorpresa.

La historia comenzó con la dimisión del secretario general del Partido Socialista de Alcalá la Real, Carlos Hinojosa, y la apertura de un proceso interno de reelección en el que, aunque intentó continuar al mando del timón, ganó la batalla Juan Ángel Pérez. La división de corrientes dentro de una misma fuerza política sirvió en bandeja la apertura de un proyecto que cuenta con el beneplácito de la dirección provincial y que está en vías de materialización. No es fácil la maniobra y, aunque hay un precedente en Marmolejo, existen diferencias que convierten el caso en excepcional. El cambio orgánico dio paso a una auténtica revolución en el grupo socialista que trabaja en el salón de plenos. Se puede decir que una dimisión llevó a otra, a otra más y, así, hasta cinco de los diez concejales que tomaron posesión hace tan solo un año. Los siguientes en la lista con la que el Partido Socialista concurrió a las elecciones municipales, casi todos, está cantado que no están dispuestos a entrar en el Ayuntamiento, por lo que sobran los dedos de las manos para contar el número de aspirantes dispuestos a dar el relevo a sus compañeros de fatigas. La jugada consiste en hacer lo posible para que Juan Ángel Pérez entre en la Corporación Municipal.

La estrategia pasa por hacer que corra la lista, como ocurrió en Marmolejo, con la intención de que se convierta en concejal quien lucha por conseguir el cambio de color en el sillón de mando. Harina de otro costal será llegar hasta el “quid” de la cuestión, una clave que está en los movimientos que se suceden entre quienes sellaron un pacto de Gobierno, el conocido como el de “La Bodeguita”. Hay quienes aseguran que se acabó el filin entre Marino Aguilera y Ángel Montoro y que puede haber sorpresas paralelas a los movimientos en la bancada socialista. En la agenda de Juan Ángel Pérez está hablar con sus compañeros para completar la artimaña política, pero de su otro compañero, el de Ciudadanos, con quien sí le une una buena amistad, solo conversa de temas concernientes a la Ciudad de la Mota, el santo y seña de sus acciones. Todo son elucubraciones que, eso sí, toman forma y fuerza en el devenir de un tiempo que demostrará si hay cambios en una de las alcaldías más importantes para el Partido Popular de la provincia. Está difícil que el exdiputado de Cultura se convierta en el próximo alcalde, aunque nada es imposible en política. Más factible es que lo sea, de tránsito, Ángel Montoro. ¿Quién completará la jugada? La que se avecina se quedará a la altura de una zapatilla de la casa de los líos de la famosa serie televisiva. Tiempo al tiempo.