La prueba de fuego
Queda un mes para la disolución del Parlamento de Andalucía y los representantes políticos de cada provincia se someten a un experimento que, después, tendrá poco margen para la corrección
Un mes escaso queda para la disolución del Parlamento de Andalucía y la consecuente convocatoria de las elecciones autonómicas, donde todos los partidos jugarán sus cartas, los de derechas para mantenerse en el poder, los de izquierdas para recuperar el espacio perdido y los ultraconservadores para aprovechar la ventolera que llega procedente de otras comunidades. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, afronta sus terceras urnas con la esperanza de mantener la mayoría absoluta que consiguió en las segundas, después de unas primeras que dejaron más que tocado el barco de Ciudadanos. Las encuestas dejan en el aire un resultado que está en manos de quienes están llamados a opinar con su voto, el mayor ejercicio de libertad y de democracia que ocurre cada cuatro años. No hay que perder de vista que el sur de España, poblado con ocho millones de personas, aporta 61 escaños al Congreso de los Diputados. Lo que ocurra en Andalucía va a misa.
En las provincias existe la consabida tensión en el seno interno de las fuerzas políticas cuyos dirigentes saben que los comicios regionales son una prueba de fuego para lo que llegará después, una especie de experimento que dejará poco margen para las correcciones, aunque ya se sabe que no es lo mismo votar al presidente de la Junta de Andalucía —en masculino o en femenino— que al alcalde de una ciudad o de un pueblo. Erik Domínguez, presidente provincial del Partido Popular, aspira a mantener el listón alto y dar un paso más para entrar en la Diputación Provincial de Jaén, una misión, hasta ahora, imposible. Lo más escorados hacia la izquierda, desprovistos de una cara visible en la tierra del mar de olivos, tendrán que hacer piña para conseguir mayor fortaleza cuando el ambiente social favorece el bipartidismo. Gerardo Aceituno, presidente de Vox en Jaén, tiene bastante con comer pipas mientras se rueda una escena en la que el papel protagonista lo tienen otros. Y Juan Latorre, secretario general del Partidos Socialista en Jaén, se estrenará en lo orgánico con unas elecciones en las que está obligado a demostrar el peso histórico jiennense en el contexto autonómico. Cerrar filas en torno a la candidata, María Jesús Montero, no es una cuestión de coser y cantar después de aquellas primarias con el eco del sonido de los tambores de guerra. Luego está Jaén Merece Más, capítulo aparte en una historia política de supervivencia. Es pronto para componer las listas con las que concurrirá cada provincia al Parlamento de Andalucía, aunque todos los dirigentes jiennenses saben cuáles son las piezas del puzle. Lo difícil está en encajarlas en el cuadro electoral que lucirán durante los próximos cuatro años.
Lo que está claro es que las urnas andaluzas son cruciales para el resto de España, porque servirán para medir la temperatura de la izquierda y dejar claro si está tan mal como dicen las temidas encuestas o si tiene opciones en unas generales frente al avance del bloque de las derechas. La batalla definitiva para los socios de Gobierno de Pedro Sánchez y de Yolanda Díaz tendrá como escenario principal Andalucía, señorío tradicional de los socialistas hasta la histórica conquista de los populares en 2018. Será una campaña dura, polarizada, con candidatos de peso que convierten la cita en una de las más trascendentales de la historia reciente. No es lo mismo tener enfrente a un aspirante que nunca llegó a gobernar que a una ministra. Por ejemplo. La movilización del electorado será clave para el auge de los de Antonio Maíllo y de los de María Jesús Montero, que tendrán que sudar la camiseta para superar, juntos, la marca creada por Juanma Moreno, con sello propio dentro de las siglas que lidera Alberto Núñez Feijóo.
Agustín González cumple, hasta el momento, con su compromiso
Fue candidato a la Alcaldía de Jaén por el Partido Popular cuando no era un político conocido, a punto estuvo de ganar las elecciones municipales de 2023 y, finalmente, consiguió ser alcalde gracias a un acuerdo fallido con Jaén Merece Más. Sin embargo, la falta de experiencia y la ausencia de acompañamiento institucional lo sentaron en el complicado sillón de la oposición hace un año y, aunque el clamor generalizado era el de la estampida, ahí sigue, al pie del cañón. Agustín González Romo, un alto cargo —por oposición— de la Administración General de la Seguridad Social, se comprometió a estar hasta el final de la legislatura en el lugar en el que le colocaron los jiennenses, y mucho se tiene que torcer “la cosa” para abandonar antes de tiempo. En los últimos meses se suceden las comparecencias públicas en la sede del Partido Popular, más cómoda que la que tiene el grupo municipal en el Ayuntamiento, con todo su equipo activado para intentar hacerse presente en la vida pública de Jaén. Hay división interna, por aquello de que en todas casas cuecen habas, pero la impresión que tiene la calle es que Agustín González no está para salir del paso y cumplir expediente, sino para mucho más.
EN CORTO. La petición de indulto de Juan Fernández y la sentencia de Manuel del Moral
Estuvo la semana repleta de noticias judiciales concerniente a personajes políticos. El caso Matinsreg, aquel que denunció el Partido Socialista de Jaén por las facturas abultadas en el mantenimiento de las fuentes y de los semáforos, volvió a la palestra con una sentencia del Tribunal Supremo que confirma la condena para el exconcejal del Partido Popular Manuel del Moral. Tendrá que ir a la cárcel, salvo que acuda a la justicia europea, que no será el caso. En el otro lado de la balanza, el Partido Socialista de Linares aprobó de forma unánime unirse a la petición de indulto del exalcalde Juan Fernández, acusado de malversación de caudales públicos y pendiente de entrar en prisión. Se trata de un paso importante para intentar evadir entrar entre rejas.