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Forma y fondo

06-10-2026 / 08:00

Erik Domínguez Guerola está entrenado a fondo y tiene la pista despejada para la siguiente carrera política, la que le llevará, el 21 de noviembre, a continuar como presidente provincial del PP

No es la primera vez que participa en una maratón. Está entrenado para dejar el listón en el lugar del respeto, conoce el recorrido, sabe dónde está el tramo más sinuoso y, aunque las piernas tienen kilómetros hechos para no flaquear, no tendrá que afrontar cuestas de vértigo con el rabillo del ojo pendiente del adversario. Erik Domínguez Guerola afrontará su segundo congreso provincial con la sonrisa puesta en un momento de zozobra para el adversario político en la que él, sin embargo, sólo encuentra aplausos entre el graderío. Ya sonó el pistoletazo de salida y, ahora, toca dar ejemplo de unidad en el cónclave número catorce del Partido Popular de Jaén. Ni una tos. Ni una ola en el mar de olivos. Todo es una balsa de aceite.

Atrás quedaron aquellos tiempos convulsos en manos, ahora, del socialismo jiennense. La disputa por el poder orgánico de una fuerza política que aspira a romper la tendencia en la Diputación Provincial se esfumó como el humo de un vape después de un proceso profundo de mentalización como resultado del paso del tiempo y de unos cuantos factores más conducentes a un escenario de trabajo en equipo en el que distorsiona hasta el sonido de una mosca. Hay corredores de fondo ejercitados para la carrera del próximo 21 de noviembre, en Las Villas o en la Sierra Sur, pero todos irán detrás del consabido ganador, dispuestos a animar el cotarro sin más foco que el de la alianza. Aquí no habrá dobles dorsales ni dualidad de equipos para una misma meta. Cuesta tanto olvidar aquella competición entre Miguel Moreno y Juan Diego Requena que todos tienen claro que ahora toca continuar con Erik Domínguez al frente de una organización que tendrá que compatibilizar con la Delegación del Gobierno andaluz en Jaén, la pata de la mesa que, precisamente, le falta al enemigo íntimo para buscar esa unión hecha trizas. Cuando pasen cuatro años... Dios dirá, o Jesucristo. Vaya usted a saber quién estará, entonces, de guardia. Ironías aparte, el caso es que el Partido Popular no está dispuesto a dar el espectáculo. Con unas elecciones generales a la vuelta de la esquina y con las municipales pisando los talones, los frentes abiertos se reducen a llegar a los destinos unidos por una misma causa, con un presidente provincial con capacidad para unir las familias que hay dentro de una misma casa e, incluso, para invitar a entrar a ovejas descarriadas que buscan refugio en unas siglas necesarias para concurrir a la cita con las urnas. Sirva como paréntesis que, en esa filosofía de que donde comen dos comen tres, puede que alcaldes que estuvieron y están con el de Porcuna en las duras y en las maduras, ahora se pasen al bando de San Clemente, como Arjonilla, por ejemplo. También a aquellos a los que su partido ya no quiere ni en pintura, como ocurre en Puente de Génave. Cuestión, después, de explicárselo a la ciudadanía. El caso es que hay que tener en cuenta que un congreso no termina cuando se levanta la mesa presidencial ni cuando desaparecen las acreditaciones. Empieza, en realidad, al día siguiente. Entonces llegan los equilibrios, los nombramientos, las llamadas, las lealtades y esa vieja gimnasia de los partidos que consiste en saber quién corre al lado, quién está detrás y quién prefiere esperar sentado a que venza el cansancio. La paz tiene sus silencios en política. El esprint llegará después de la Feria de San Lucas, divertida en este año 2026 desde el punto de vista político, donde cualquier gesto tendrá su interpretación y será carne de una buena crónica. Aquí podremos ver bailar sevillanas a Erik Domínguez con Francisco Miralles mientras el público se santigua y cuchichea por lo bajini. O a Julio Millán con Carlos Alberca. ¿Se imaginan?

Avalancha de vecinos en apoyo a la labor de Carmen Angulo

Uno de los efectos colaterales de las elecciones primarias del PSOE de Jaén se visualizó la semana pasada en el salón de plenos, con dos dimisiones, una derivada directamente del proceso —la de Carlos Alberca, que perdió la batalla a Julio Millán— y otra en forma de asignatura pendiente —la de Ángeles Díaz, abocada a dejar su acta y dedicarse a su labor como parlamentaria—. Queda una tercera en discordia, Carmen Angulo, quien respaldó al caballo perdedor y, sin embargo, ahora tiene que seguir bajo las órdenes del ganador. Ya tiene las competencias mermadas, con Participación y Seguridad Ciudadanas fuera de su encomienda diaria, pero mientras reflexiona sobre su presente tiene que saber que los colectivos vecinales están con ella. La federación “OCO” envió un comunicado mediante el que respalda el trabajo realizado con las asociaciones de la ciudad. Incluso quienes están fuera de esta organización, como “Cauce”, también se mostraron a favor de la concejala y defendieron su continuidad en el Ayuntamiento de Jaén. Hubo quienes, incluso, llamaron directamente a Diario JAÉN para que quedara constancia de su respaldo, como “La Unión” o “Europa”, lo mismo que “Entre Cantones” o “Valdeastillas”.

EN CORTO. Otra dimisión, en este caso en la sanidad pública

Pasó desapercibida, pero otro eslabón de la cadena sanitaria se rompió la semana pasada. Las fuentes consultadas aseguran que presentó su dimisión, con fecha 30 de septiembre, en plena Feria de San Miguel, Alicia Martínez Cabrera, directora económico-administrativa del distrito Nordeste, el de Úbeda, el mismo en el que fue cesado el gerente, Jesús de la Paz. La Junta de Andalucía da sus razones: “El cambio en la dirección económico-administrativa del Área Sanitaria Nordeste de Jaén forma parte de la normal renovación de equipos directivos del Servicio Andaluz de Salud, que agradece la labor realizada en los últimos años por la directora”. Mientras tanto, las investigaciones, como los ríos, siguen su propio curso.

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