El despertador suena a destiempo en un verano repleto de movimientos que, en algunos casos, recuerdan la fuerza de la naturaleza y, en otros, obligan a situar los pies en la tierra cuando el calor invita a seguir las reglas de las vacaciones. No hay tregua. La cuenta atrás para las elecciones municipales, fechadas para mayo de 2027, empezó cuando terminó la convocatoria autonómica, por cierto, más larga que un día sin pan. Los partidos mueven los hilos necesarios para coser las candidaturas con las que pretenden colorear pueblos y ciudades para poder cantar victoria. Cada uno recorre el camino a su manera y, sin embargo, todos quieren llegar al destino único de las alcaldías. Hoy toca hablar del Partido Socialista y, en concreto, de ese doloroso proceso interno en forma de argumento y relato recurrente para presumir de democracia interna: las elecciones primarias. Septiembre está a la vuelta de la esquina y los municipios con más de 20.000 habitantes tienen tela que cortar. Jaén, Úbeda y Martos están en el punto de mira, aunque será la capital la que centre el foco.
Las secretarías generales y la militancia en general ya tienen en sus buzones de correo los pertinentes comunicados para participar en los procedimientos hogareños en los que cuecen habas. Por un lado van las ciudades en las que los socialistas están en la oposición y, por otro, las que están en los gobiernos locales. En el primer caso, Linares, Andújar y Alcalá la Real tienen entre el 4 y el 7 de septiembre para presentar las precandidaturas. Si sólo hay una, no se procederá ni a la propuesta de avales ni a la celebración de votación. Si hay más de una toca, entonces, recoger entre el quince y el veinte por ciento del respaldo de los afiliados en los días habilitados para ello: entre el 9 y el 16 del próximo mes. En todo caso, el procedimiento estará garantizado por la autoridad electoral integrada por la Comisión de Ética del Partido Socialista de Jaén y las mesas electorales, el Comité Organizador y la Comisión de Primarias en la que se integrarán, en su caso, los representantes de las distintas candidaturas y que quedan a disposición de la militancia a través de la Secretaría de Organización. En el segundo caso, Julio Millán en Jaén, Emilio Torres en Martos y Antonia Olivares en Úbeda, con bastón de mando en este momento del peliculón, tienen prioridad para aspirar a la continuidad, tal y como reza en las bases de la Convocatoria de Primaria para las Elecciones Municipales y Autonómicas 2027 del Comité Federal del PSOE de 27 de junio de 2026, ratificadas por la Comisión Ejecutiva Regional del PSOE de Andalucía el 3 de julio, que establecen que el 1 de septiembre deben comunicar su intencionalidad. Sin embargo, hay un resquicio para que, quienes pagan reglamentariamente sus cuotas de afiliación, tengan potestad para decidir si se destapan las urnas internas o no. Ese mismo día, cada agrupación municipal, con el cincuenta por ciento de los avales de la militancia, podrá solicitar la celebración de elecciones primarias. ¿Cuál es la noticia? Que, en el caso de la capital, la única de las ocho de Andalucía con alcalde socialista, hay quienes mueven el terreno para forzar un terremoto con el que el enemigo político, en este caso en femenino, tiene carta blanca para frotarse las manos. No será fácil reunir un porcentaje tan alto de avales y, a la vez, tampoco imposible. Eso sí, nadie se tira a la “alberca” sin la existencia de agua. Está claro que la batalla de 2027, en realidad, acaba de comenzar. Empieza, como casi todas las gestas políticas, cuando todavía nadie parece dispuesto a reconocer que ya está en guerra.
No hizo falta que imperara la magia para que Jaén quedara fuera del margen de un mapa de forma descarada y sin ambigüedades. No hay una explicación seria acerca de lo que se presupone como un error humano de la Dirección General de Tráfico, que sitúo a Montoro en el rincón de la provincia y que sirvió en bandeja la polémica política. Aprovechó el Partido Popular que el Pisuerga pasaba por Valladolid para arremeter contra el Gobierno central, responsable competencial de las carreteras, lo mismo que el Partido Socialista habría puesto el grito en el cielo si la batuta estuviese en manos de los ahora denunciantes. Conviene, sin embargo, no confundir el mapa con el territorio, como ya advirtió Jorge Luis Borges a su manera. El problema de Jaén no es que un diseñador haya colocado mal un nombre. El problema es que los jiennenses llevan demasiados años discutiendo quién los borra del mapa mientras siguen sin conseguir que nadie dibuje con precisión el camino de salida. Platón habría encontrado aquí una nueva alegoría: no existe aquello que no figura en el mapa. Y Descartes, más prudente, quizá habría empezado por dudar de todo: pienso, luego Jaén existe. Todo en condicional, el verbo que evita mojarse.
No hizo falta que imperara la magia para que Jaén quedara fuera del margen de un mapa de forma descarada y sin ambigüedades. No hay una explicación seria acerca de lo que se presupone como un error humano de la Dirección General de Tráfico, que sitúo a Montoro en el rincón de la provincia y que sirvió en bandeja la polémica política. Aprovechó el Partido Popular que el Pisuerga pasaba por Valladolid para arremeter contra el Gobierno central, responsable competencial de las carreteras, lo mismo que el Partido Socialista habría puesto el grito en el cielo si la batuta estuviese en manos de los ahora denunciantes. Conviene, sin embargo, no confundir el mapa con el territorio, como ya advirtió Jorge Luis Borges a su manera. El problema de Jaén no es que un diseñador haya colocado mal un nombre. El problema es que los jiennenses llevan demasiados años discutiendo quién los borra del mapa mientras siguen sin conseguir que nadie dibuje con precisión el camino de salida. Platón habría encontrado aquí una nueva alegoría: no existe aquello que no figura en el mapa. Y Descartes, más prudente, quizá habría empezado por dudar de todo: pienso, luego Jaén existe. Todo en condicional, el verbo que evita mojarse.