El grito de Luis Berges
El centenario arquitecto jiennense se marcha de este mundo sin ver cumplido el sueño de dotar a la capital de sus segundos Baños Árabes, intactos bajo una casa ubicada en la calle Calvario
La muerte obliga a hablar en pasado de un hombre que siempre estará presente, porque su legado es mucho más grande que la Catedral en la que apoyó su paso lento en la imagen que acompaña a esta fotografía, con los cien años ya cumplidos. Luis Berges Roldán se cuela en la trastienda de la política y hasta en el último rincón de la ciudad a la que regresó, en los mejores años de su vida, para trabajar desde ella y por ella con respeto a la memoria. El arquitecto jiennense consiguió todo lo que estuvo en su mano por la salvación del patrimonio jiennense con la profesionalidad de quien curte el oficio a través de una inteligencia suprema y, sin embargo, se fue al otro mundo sin ver cumplido un sueño que, cada vez que tuvo oportunidad, gritó: la recuperación de los segundos Baños Árabes de Jaén.
Sirva esta crónica para saldar una deuda pendiente, remover conciencias, dejar a un lado las diferencias y aplicar el sentido común por un bien universal. “Aún sigo peleando por esta bendita ciudad en la que nací. Creo que me voy a tener que ir de este mundo sin conseguir mi propósito de dotar a Jaén de otro monumento del pasado casi de la misma categoría que el ya famoso Baños del Palacio de Villardompardo”. Fueron estas palabras, publicadas en este periódico el 12 de julio de 2024, las que removieron los cimientos de una casa de la calle Calvario de la capital que amenaza ruina. Hoy es propiedad de los hermanos María del Rocío, Juana, Rosario, Antonio Jesús y Cándida Muñoz López. Sus bodegas presagian la existencia de restos patrimoniales e históricos valorados en su justa medida y el Ayuntamiento tiene constancia a través de una propuesta de venta que nadie se atreve a destapar. Era el año 1986 cuando Luis Berges, en plena efervescencia profesional, recibió el encargo de convertir el edificio de las Antiguas Carnicerías de Jaén en un hotel para transeúntes. Lo primero que hizo fue estudiar el estado ruinoso del inmueble y, después de las catas pertinentes, redactó un informe riguroso en el que lo más importante sigue, cerca de cuarenta años después, intacto: el descubrimiento de unos baños árabes. En el subsuelo de una casa de la calle Calvario hay un verdadero tesoro que la falta de voluntad política mantiene enterrado. El arquitecto, que en junio habría cumplido los 101 años, hasta en el último aliento recordó la necesidad de que alguna Administración rescate del estado ruinoso de la vivienda unos restos que, siglos después, están intactos. Son los Baños del Naranjo, los que pueden convertir a Jaén en la primera ciudad de Europa con dos Baños Árabes. No es una cuestión de competencias, sino de incompetencias y, en cierto modo, de exceso de burocracia.
En los últimos años se suceden los movimientos para intentar alcanzar un acuerdo con la finalidad de recuperar un patrimonio para la exposición pública internacional. Primero fue con Agustín González como alcalde y Manuel Carlos Vallejo como concejal. Hubo, incluso, una propuesta económica, por los suelos, que no prosperó. Ahora tiene la sartén por el mango José María Cano con Julio Millán como máximo dirigente municipal. Las responsabilidades están en manos de Jaén Merece Más, pero la decisión suprema es del Partido Socialista, por aquello de quien se sienta en el sillón municipal de una Administración que, eso sí, deberá buscar el dinero debajo de las piedras para sucumbir a la amenaza de la fiebre de la demolición y la ruina.
La vivienda, después del tren de tormentas, agudiza su mal estado y, a tenor de las circunstancias, el camino, más que el de la rehabilitación, será el del hundimiento y, en consecuencia, la pérdida de una joya patrimonial del siglo XVIII, un “hamman” que nada tiene que desmerecer a los baños árabes que albergan el Palacio de Villardompardo y que, además, fueron en su día las carnicerías reales. El edificio, que hace esquina con la Plaza de los Caños y tiene 18 metros de profundidad, colinda con los Baños del Naranjo. “Están en condiciones de hacer una restauración limpia y rápida, porque no están muy toqueteados”, dijo Luis Berges. “A ver si tú lo consigues”, añadió. En su memoria, esta crónica política.
El descenso de la obra pública y las responsabilidades compartidas
Uno de los mejores termómetros que existen para medir la temperatura de cómo está la provincia es el informe que realiza el Círculo de Empresas Andaluzas de la Construcción, Consultoría y Obra Pública (Ceacop) cada año, donde la provincia no sale, precisamente, bien parada. Jaén es la última en inversión en obra pública, lo que se traduce en menos dinero, puestos de trabajo a la baja y ausencia de infraestructuras necesarias para el progreso y el desarrollo de esta tierra. El documento de 2025 revela que el volumen de adjudicaciones alcanzó los 201 millones de euros, la cifra más baja de la comunidad autónoma, y un descenso notable respecto a los 279,5 millones registrados en 2024. Las promesas se suceden por parte de representantes políticos del Gobierno central y de la Junta de Andalucía en sus visitas a Jaén, pero la realidad es la que revelan estudios como este, en la que hay responsabilidades compartidas mientras partidos políticos que tienen la sartén por el mango municipal, como Jaén Merece Más, se lavan las manos y piden explicaciones al Partido Popular y al Partido Socialista. La provincia necesita el empuje institucional, de forma unida, para avanzar en algo crucial: el incremento de la población.
EN CORTO. Sigue la batalla por una mejor financiación
No cejará en su empeño el rector de la Universidad de Jaén, Nicolás Ruiz Reyes, hasta conseguir una financiación acorde con las necesidades reales de la institución académica jiennense. Tampoco es una batalla particular, sino de todos, eliminar cualquier reminiscencia del fallido modelo Velasco y abordar los retos de presente y de futuro desde la seriedad. Esto también es cuestión de política y, en este sentido, Jaén no puede permitir que haya quienes afrenten al único instrumento que tiene esta tierra para progresar a través del conocimiento. Censurables las declaraciones públicas, en redes sociales, de Ramón Herrera, con la “libertad” de ya no ser secretario general de Universidades, sino profesor en Almería, quien habló de “victimismo” del rector.