Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Cosecha de 1977

07-07-2026 / 08:00

Julio Millán aspira a que los jiennenses puedan recoger los frutos del trabajo realizado como alcalde para consolidar la capitalidad con proyectos de envergadura que transformarán la ciudad

Quizás porque siempre le gustó jugar al fútbol es de los que confían plenamente en los equipos, en delegar las competencias en quienes están obligados a asumirlas y, una vez con las responsabilidades compartidas, no dejar de sembrar para recoger los frutos del trabajo, la confianza y el compromiso antes de que la cosecha se eche a perder. Julio Millán Muñoz cumple un año y medio al frente del Ayuntamiento de Jaén con el beneplácito de tres concejales de Jaén Merece Más y el respaldo de quienes están con él a las duras y a las maduras, que tampoco son todos, porque algunos, en femenino y en masculino, ya no guardan ni el decoro de la fotografía de rigor de los mañaneros balances. En todas las casas cuecen habas. El máximo dirigente municipal tiene el terreno abonado para continuar, en 2027, como candidato del Partido Socialista a la Alcaldía de Jaén y, aunque hay quienes dentro de sus cuatro paredes tienen las uñas rebanadas de sólo pensarlo, será complicado que alguien consiga ese cincuenta por ciento necesario para entrar en la carrera hacia las urnas del municipalismo auténtico.

Está claro que hay alcaldes que nacen para recoger aceitunas y otros que, curiosamente, prefieren el misterioso y subterráneo arte del cultivo de la patata. Mientras los jiennenses levantan la vista buscando el horizonte de sus olivares, el alcalde de Jaén opta por el contraste de mantener la mirada fija en el suelo, sin más remedio que pedir paciencia a la ciudadanía bajo una premisa puramente agrícola: el tubérculo tarda en salir, pero cuando sale, revoluciona el mercado. Su promesa de la “transformación” de la capital en 2026 sigue vigente con proyectos encima de la mesa que serán realidades cuando emerjan de la tierra como ese alimento básico de la dieta mediterránea que, en la fotografía que acompaña a esta crónica, tiene entre sus manos. Hay un inconveniente en esto de la semilla y los frutos: la patata se pasa la mayor parte de su vida oculta bajo tierra, lo que obliga al común de los mortales a practicar el acto de fe más ciego de la botánica: creer que hay algo creciendo ahí abajo donde sólo se ve polvo.

Cualquier labrador sabe que una buena cosecha requiere preparar el terreno. Julio Millán es experto en remover la tierra arable de la ilusión. Con la solidez del Plan General de Ordenación Municipal como abono estrella y el riego de unos presupuestos necesarios, se compromete a integraciones ferroviarias que, por ejemplo, comparten la misma naturaleza que la patata: nadie las ve mientras ensanchan sus raíces. El problema siempre está en la sequía monetaria de las arcas municipales, con avances recaudatorios y encaje de bolillos para salvar las plagas de los temporales que llegan desde Sevilla, porque insiste en la crítica hacia la Junta de Andalucía por no enviar los nutrientes que requiere una ciudad que aspira a consolidar su capitalidad. Cuenta el hortelano mayor de la Plaza de Santa María que sus patatas serían del tamaño de sandías si no fuera por los caprichos del clima autonómico.

La cuenta atrás hacia la próxima cita con las urnas pone el cronómetro en marcha. Julio Millán fecha el milagro de la multiplicación de los panes y las patatas para un año concreto. El pueblo jiennense, sabio y paciente por naturaleza, espera con la cesta en la mano. Si la cosecha resulta ser tan magnífica como promete, habrá puré para todos. De lo contrario, al dirigente socialista le tocará descubrir que el tubérculo es un alimento duro de tragar cuando se vuelve en contra del agricultor. Cosecha de 1977, la de un jiennense que, además de trabajar para recoger sus frutos, no descuida el mantenimiento estético del huerto.

Linares reeditará las primarias del PSOE de la provincia de Jaén

Todo es, en este momento, en condicional o en futurible, porque nada está cerrado y lo que hay ahora mismo son conversaciones, recogida de apoyos y medición de la temperatura de la militancia y la sociedad. Sin embargo, los movimientos se suceden y mucho tiene que cambiar la “cosa” para que no se reediten las elecciones primarias del Partido Socialista provincial en Linares. Hay dos aspirantes, según las fuentes consultadas, a presentarse a las próximas elecciones municipales: Javier Perales, vicepresidente segundo de la Diputación y responsable de Relaciones Institucionales, y Ana Cobo, actual diputada en el Congreso. Las cuentas de las elecciones generales no salen y, sin embargo, perder posición política después de una trayectoria con importancia en la gestión conllevará a uno a repetir experiencia y a otra a probar suerte para acceder al bastón de mando en un Ayuntamiento en el que Auxi del Olmo aspirará a su consolidación. Por cierto, aquí sí le salió bien la “jugada” al presidente provincial del Partido Popular, Erik Domínguez. ¿Qué posición adoptará el secretario general del PSOE de Jaén? La estrategia no puede ser otra que mantenerse al margen y adoptar la fórmula mágica del “laissez-faire”.

EN CORTO. Empieza a deshojarse la margarita de los delegados

Lo primero será conocer el equipo de consejeros de la Junta de Andalucía y cómo queda Jaén después de la toma de posesión de Juanma Moreno, para luego empezar a deshojar la margarita de los delegados del Gobierno de las ocho provincias y, detrás, sus acompañantes. Hay que hacer malabares para que haya hombres y mujeres, de forma equilibrada, en todo el territorio autonómico, de tal forma que lo mismo puede ser el máximo representante jiennense Erik Domínguez que Soledad Aranda, por ejemplo. También cabe la posibilidad de que haya dos delegados territoriales procedentes de Vox, una de Linares y otro de Martos, por lo que están sobre la mesa las quinielas de quién o quiénes formarán un equipo a dos en esta nueva aventura andaluza.