Fue un exceso de confianza de aquellos nuevos e inexpertos dirigentes, que llegaron al club con la temporada ya más que mediada y no supieron ver que un descenso a las catacumbas de la Tercera División era algo más que un traspiés deportivo y social. El Real Jaén ha vuelto a donde solía estar, la Segunda División B, ahora llamada Primera RFEF, y lo ha hecho con dos ascensos consecutivos, colocando a la ciudad en un estado de felicidad que las nuevas generaciones de aficionados no conocían. De aquel descenso en la temporada 2016/2017 a este ascenso reciente ha pasado de todo en el club y es ahora, con el equipo de Anera a la cabeza, cuando se ha conseguido una estabilidad que procura paz deportiva y aliento sin freno del aficionado, en una simbiosis de la que se contagia toda la sociedad. Jaén está a un paso de la Segunda División, qué ilusión sería volver a ella de nuevo tres lustros después.
Hay quienes no entienden de fútbol, pero sí de alegrías y quien permite que se dispare de forma colectiva no es otra cosa que el deporte rey y los ascensos, una vitamina sin parangón que se vive por igual en los barrios que en el centro, en la oficina que en el olivar. Estamos quienes lo vemos y nos alegramos infinito y quienes, poseídos por ese deje cultureta de no aceptar el deporte como fenómeno social además de deportivo, denigran de él y se quedan sólos, además, sin compasión alguna. No tenemos más que ver lo que pasa en las calles, generaciones de aficionados, abuelos, padres y nietos, en femenino también, que toman las calles para sentirse parte de ese éxito colectivo que le da un poderío social de muchos kilates al lugar que se produzca, en este caso Jaén, nuestra Jaén, tan poco acostumbrada a que se hable de ella en positivo en los telenoticiarios. Ahora toca estabilizar deportivamente el equipo y seguir soñando con la posibilidad de retornar un día no tan lejano a la Primera División, en la que el Real Jaén militó tres temporadas (1953/1954, 1956/1957 y 1957/1958). De sueños también se vive y soñar despierto con los goles de la próxima temporada es un gran empujón para el equipo y sus dirigentes.
Recuerdo como si fuese ayer el primer evento tenístico al que asistí en Jaén, organizado por el Club de Tenis de Martos y 40 años después, ahí siguen dándole forma a una competición que se han convertido en el mejor escaparate deportivo para la ciudad de la Peña. Una persona adelantada a su tiempo, el añorado Manolo Moreno, los puso en marcha, un apasionado del deporte y de la vida, Juan Ortega, les dio proyección y ahora Jesús Pulido eleva la velocidad de la locomotora. Martos está de suerte.
Baja el precio del aceite cuando llega el verano, nada nuevo, ya repuntará en cuanto que se acerque la vuelta a casa y abran los coles, tras las vacaciones. Este año la expectación es otra, cómo repercutirá el “tren de borrascas” en el precio teniendo en cuenta las noches de calor que se han llevado por delante “grama” y en algunas comarcas, incluso, heladas que la ha quemado. Poca aceituna y precio alto eleva la moral olivarera, lo que no se sabe es si la primavera tan seca llegará con estrés hídrico en verano.
Edson Arantes do Nascimento, Pelé, futbolista: ”El éxito no es un accidente; es trabajo duro, perseverancia y amor por lo que haces”.
¡Campeón de campeones!
Ángels Barceló, periodista: “Toca pasar página, yo ya soy la página de la izquierda, ahora llega la página de la derecha”.
¡Adiós a 21 años en la Cadena Ser de una grande de la radio!
Irene Martínez, cantante de copla: “Busco un espacio común entre tradición e innovación, acercando nuestras raíces a públicos de otras músicas”.
¡“Nácar, mi huella”, será su nuevo disco de la marteña!
Hay que retrotraerse a 1995 para ver que el cambio de puesto de trabajo tiene el mismo destino que en aquella ocasión.
Podéis estar muy tranquilos, no se cansaba de decir un político, ahora son ya tres los que dicen lo mismo a sus amigos.