Y el caso Nóos se juzgará
Una investigación colateral a otro caso de corrupción destapó un chiringuito financiero para defraudar al erario público. Dentro de la plaga corrupta de un país en trance, la novedad mayúscula fue descubrir que el cerebro de la trama era el mismísimo yerno del Rey. Desde los primeros datos judiciales hasta la toma de declaración en el Juzgado de Palma del propio Iñaki Urdangarin y de la hija del monarca, la Infanta Cristina, se puso en duda que el caso llegara a juzgarse. Pues sí, una normalidad judicial, no exenta de presiones seguro, pero que desemboca en la apertura de juicio en un caso que tuvo en jaque a la propia institución monárquica y que precipitó cambios sustanciales en la historia reciente de España. La investigación judicial surgió cuando el fiscal Pedro Horrach y el juez José Castro indagaban en los escándalos del caso Palma Arena y descubrieron un expediente en el que se justificaba el pago de un millón de euros desde el Gobierno balear al Instituto Nóos. A partir de ese momento aumentaron las conexiones del caso con otras comunidades como Valencia o Madrid. En resumidas cuentas, los altos cargos de estas autonomías pretendían medrar social y políticamente apoyando con dinero público iniciativas peregrinas o sin contenido que auspiciaba dicha “empresa”. Un escándalo que ahora comenzará a juzgarse y en el que Jaume Matas ya ha puesto a disposición de la Audiencia Provincial el palacete que posee a fin de reparar “el daño causado en el marco del caso Nóos”, por un desvío de 2,3 millones de euros públicos. Al margen de la condena que se dicte a cada uno de los acusados, son una garantía el trabajo y el recorrido del fiscal y del juez.