Unidad de acción en Europa
La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos dibuja un escenario político internacional convulso que necesita unidad y fortaleza como arma de preparación ante los ataques que puedan llegar a Europa. Las conversaciones con Rusia presagian la organización, a dos bandas, de un nuevo orden mundial con reparto de zonas de influencia incluido en el que, eso sí, no se quedará atrás China. La última noticia tiene que ver con el horizonte de una guerra que, según el líder estadounidense, puede llegar a su fin en cuestión de semanas. El acuerdo con el presidente ruso, Vladimir Putin pasa por aceptar que se desplieguen fuerzas europeas de mantenimiento de la paz e, incluso, devolver parte de los territorios que ahora controla, aunque la maniobra no será fácil. Hay que tener en cuenta que ya se han cumplido tres años de ofensiva militar rusa sobre Ucrania y, por lo tanto, es el momento de pasar a la acción para acabar con un conflicto que tiene sus consecuencias en el resto del mundo. Está claro que Europa no se puede quedar de brazos cruzados ante la estrategia que marcan dos mandatarios con una fuerza implacable y difícil de derribar. Donald Trump y Vladimir Putin planean dirigir el rumbo de los acontecimientos y, en este sentido, el continente de la modernización, el progreso y los avances tiene que estar en primera línea, con una respuesta contundente que exige unidad de acción. Los máximos mandatarios europeos están obligados a sellar un compromiso de participación encaminado a garantizar la paz y, sobre todo, a sumar, pero no por ello de una forma rápida, pero sí segura y eficaz. Está en juego el dominio del dinero, que es el que marca el rumbo internacional.