Detrás de cada muerte existe una historia, una familia y un círculo de personas que afrontan una pérdida que deja una huella profunda. También hay, en muchos casos, señales de sufrimiento que no encontraron a tiempo la respuesta necesaria. Por eso, el Día Mundial para la Prevención del Suicidio no debe quedar reducido a una jornada de sensibilización en el calendario, sino que tiene que servir para recordar la exigencia de compromiso, recursos y responsabilidad colectiva durante todo el año. En Jaén, como en el resto de Andalucía, instituciones, profesionales sanitarios y entidades sociales desarrollan una labor imprescindible. El Programa de Prevención de la Conducta Suicida 2023-2026 recoge medidas de prevención, detección precoz, atención y seguimiento, formación e investigación, además del apoyo a las familias y a las personas afectadas. El Teléfono de la Esperanza representa, asimismo, un ejemplo de la importancia de escuchar, acompañar y ofrecer una puerta abierta a quien atraviesa la oscuridad del túnel. Sin embargo, ninguna estrategia puede descansar únicamente sobre las administraciones o sobre los profesionales de la salud. Resulta crucial la implicación del conjunto de la sociedad y, por ende, de los medios de comunicación, porque la información rigurosa puede contribuir a salvar vidas. El Día Mundial para la Prevención del Suicidio deja, por lo tanto, una tarea concreta para todos. A las instituciones les corresponde reforzar los recursos y garantizar una atención accesible y coordinada. A los profesionales, disponer de formación y herramientas adecuadas. A la sociedad, desterrar el estigma y aprender a escuchar. Y a los medios de comunicación, informar con rigor, humanidad y prudencia.