Lucas Paulano, el joven cantante jiennense de diez años que representará a España en Eurovisión Junior con “Cuore Bello”, ofrece a Jaén un motivo para mirar al futuro con una sonrisa. En tiempos de convulsión política, cuando tantas noticias están marcadas por la incertidumbre, el enfrentamiento y la preocupación, su aventura aporta una dosis necesaria de esperanza. No se trata exclusivamente de una competición musical ni de la responsabilidad de defender a España ante Europa. También supone la posibilidad de que el nombre de su tierra llegue a miles de hogares a través de la voz y la ilusión de uno de sus niños.
Su deseo de situar a Jaén en el mapa resume una aspiración compartida por una provincia que merece mayor reconocimiento. Los noventa y siete pueblos y ciudades atesoran talento, creatividad y capacidad para abrirse camino, aunque no siempre alcancen la visibilidad que necesita. Cada oportunidad que rompe esa barrera ayuda a proyectar una imagen ligada a la iniciativa, la cultura y las nuevas generaciones. Hay un detalle que convierte la candidatura en algo entrañable. “Cuore Bello” habla de los recuerdos, de las personas que dejan huella y de la luz del corazón. Un mensaje sencillo y universal que encuentra en la música un lenguaje capaz de unir edades, lugares y sensibilidades. Ahí reside parte de su valor: en recordar que las emociones compartidas ofrecen espacios de encuentro en una sociedad demasiado acostumbrada al ruido. El respaldo de la ciudad resulta fundamental. Las instituciones pueden facilitar la difusión de la candidatura, los comercios pueden sumarse a la iniciativa y los ciudadanos pueden acompañar al joven artista con su apoyo. Más allá del resultado, ese compromiso colectivo constituye una forma de reconocer el esfuerzo y de demostrar que Jaén sabe estar al lado de quienes llevan su nombre más allá de sus fronteras. Está claro que colocar a una tierra en el mapa no exige grandes inversiones ni discursos solemnes. A veces basta una canción y un sueño enorme.