Un ultraje a la democracia

07 sep 2017 / 10:46 H.

Todas las miradas estaban puestas en el Parlamento de Cataluña. Las previsiones se cumplieron y el pleno abordó —en una inaudita maniobra y una burda estrategia que suponen todo un ultraje a la democracia y a la legalidad vigente—, con los votos de los independentistas, la tramitación por la vía de urgencia de la ley que permitiría la celebración del referéndum secesionista el próximo 1 de octubre. Con la ausencia de la oposición, la ley fue aprobada a primera hora de la noche de ayer. El Gobierno de la Generalitat lidera así los pasos de un camino independentista que previsiblemente tendrá muy corto recorrido y que se va a topar de bruces con las graves consecuencias de un comportamiento que pisotea las normas más básicas de la democracia. Es la coronación de una actitud que ya ha sido tumbada en los tribunales y que recibirá igual respuesta. Está pilotando el tránsito por una senda hacia la independencia en la que se vapulean las leyes y se ignoran las normas más básicas, en el que es sin duda el espectáculo más bochornoso protagonizado por una comunidad autónoma en todo el periodo democrático. Las advertencias no han sido escuchadas y la respuesta será proporcional a la gravedad de los hechos protagonizados. Lo visto y escuchado ayer en el Parlamento catalán está muchísimo más próximo a regímenes autoritarios y dictatoriales que a una democracia madura. El Gobierno, con el respaldo de la mayoría de los grupos de la oposición parlamentaria, actúa con celeridad ante una situación verdaderamente preocupante por muchos factores y cuyas consecuencias se antojan imprevisibles.