Hay días que no necesitan explicación. Basta con mirar al cielo. Hoy Jaén levanta la vista y descubre que, por unos instantes, el ritmo cotidiano puede detenerse. Las obligaciones, las prisas, las preocupaciones y hasta las pequeñas disputas que ocupan tantas horas de la cotidianeidad quedan relegadas ante un fenómeno que nos precede y nos sobrevivirá: la Luna interponiéndose ante el Sol, recordándonos que formamos parte de algo mucho más grande que nosotros mismos. Un eclipse solar es, ante todo, un acontecimiento astronómico. Pero también es mucho más que eso. Es ciencia, es cultura, es capacidad de asombro y es una extraordinaria oportunidad para mirar nuestro territorio con otros ojos. No es necesario exagerar la importancia de lo que ocurre para comprender su excepcionalidad. España vive este año el comienzo de una sucesión de eclipses que convertirá a nuestro país en un escenario privilegiado para la observación astronómica durante los próximos años. El fenómeno de este 12 de agosto será parcial en Andalucía, pero alcanzará una magnitud extraordinaria en buena parte de la provincia jiennense. Y ahí está precisamente una de las claves de este día: Jaén no debe limitarse a ser espectadora, sino que debe saber aprovechar la oportunidad, porque un acontecimiento de estas características tiene una dimensión científica, pero también económica, turística, educativa y social. El espectáculo está garantido. Esta tarde, durante unos minutos, la Luna ocultará al Sol. Sin embargo, sería una verdadera lástima que, cuando termine el eclipse, la provincia de Jaén volviera a quedarse a oscuras ante las posibilidades que tiene delante para brillar con luz propia.