El mes de octubre vuelve a dejar una señal de preocupación en el mercado laboral de toda Andalucía. El paro aumenta por segundo mes consecutivo y suma 2.052 personas a las listas de desempleo. Se trata de una evolución que invita a la prudencia, especialmente cuando detrás de cada estadística hay familias que esperan una oportunidad y trabajadores que no encuentran la estabilidad necesaria para construir su futuro. Jaén tampoco escapa a esta tendencia. La provincia incorpora 65 nuevos desempleados, una cifra que, aunque más contenida que la de otros territorios andaluces, confirma que el acceso al mercado laboral continúa como uno de los grandes desafíos de la economía. Málaga, Cádiz y Granada soportan los incrementos más elevados, pero la dimensión del problema no debe medirse únicamente por el volumen de las cifras. En un territorio como el jiennense, cada oportunidad que se pierde cuenta. El problema es que, más allá de los datos, Jaén necesita empleo durante todo el año, con independencia de los ciclos agrícolas, de las campañas comerciales o de las oscilaciones de determinados sectores. La dependencia de actividades estacionales, unida a las dificultades para atraer inversiones y consolidar proyectos empresariales, obliga a reforzar las políticas de desarrollo económico y a buscar nuevas vías de crecimiento. La falta de infraestructuras merma las capacidades para crear puestos de trabajo, un reto que exige la implicación de todas las administraciones y, al mismo tiempo, de los empresarios y de los agentes sociales. Una formación ajustada a las demandas de las empresas, incentivos para emprender y mejores condiciones para atraer actividad industrial son la clave.