Los jiennenses tienen una cita hoy en Linares-Baeza importante. La concentración convocada en defensa del ferrocarril representa mucho más que la protesta ante unas obras, unos retrasos o unas conexiones ferroviarias que desaparecen. Tiene que ver con la defensa de una provincia que no puede aceptar como inevitable cada recorte, cada demora y cada decisión que la coloca un poco más lejos de las oportunidades. Está claro que Jaén lleva demasiado tiempo sumida en una resignación preocupante y con una clara aceptación de pérdida de servicios fundamentales para el desarrollo de esta tierra. Se acepta que viajar a Madrid resulte una odisea. Se acepta que determinadas comarcas queden al margen de las grandes comunicaciones. Se acepta que una estación como Linares-Baeza, que durante décadas fue un referente ferroviario, pierda peso hasta convertirse en la sombra de lo que fue.
La provincia necesita cambiar de actitud, pasar del lamento a la reivindicación y de la queja individual a la movilización colectiva. Jaén no puede limitarse a esperar. Tiene que exigir y, en este sentido, hoy hay una oportunidad para demostrarlo. La movilización de Linares-Baeza debe reunir a quienes conocen el valor del tren y también a quienes, aunque no utilicen a diario el ferrocarril, comprenden que sin buena movilidad no existe igualdad de oportunidades. Porque el tren no es sólo un medio de transporte. Es una herramienta contra la despoblación, una vía para que estudiantes y trabajadores puedan desplazarse, un recurso para atraer visitantes y empresas y un elemento esencial para vertebrar un territorio.
La historia demuestra que las infraestructuras no llegan por casualidad. Aterrizan cuando existe una sociedad capaz de reclamar aquello que considera justo. Otros territorios han demostrado que la presión ciudadana, institucional, empresarial y política puede cambiar decisiones. Jaén también puede hacerlo. No se trata de confrontar, sino de luchar por lo nuestro.