El acuerdo alcanzado entre la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía y la Asociación de Empresas de Transporte de Viajeros de la Provincia de Jaén (Unibus) merece un reconocimiento claro. La solución permitirá recuperar el transporte escolar en las rutas que quedaron sin adjudicación al inicio del curso y devuelve a las familias afectadas una prestación esencial para garantizar el acceso de los alumnos a sus centros educativos. Es una buena noticia para esta tierra y, sobre todo, para quienes han soportado durante estas semanas una situación que nunca debió producirse. Sin embargo, el alivio no puede ocultar que la respuesta llega tarde. El curso comenzó con recorridos sin servicio y con familias obligadas a afrontar una incertidumbre que corresponde a la Administración evitar, porque el traslado no constituye un complemento menor del sistema. En un territorio como Jaén, con una importante dispersión territorial y numerosos municipios pequeños, representa una pieza fundamental para que el alumnado pueda acudir a clase en condiciones de igualdad. La capacidad de diálogo entre la Junta y las empresas ha permitido encontrar una salida ante un problema complejo. El entendimiento entre las partes demuestra que, cuando existe voluntad, los obstáculos pueden superarse. Sin embargo, la negociación que resuelve una emergencia no puede sustituir a una planificación adecuada. Los jiennenses necesitan que el próximo curso la lección esté aprendida. El transporte debe estar resuelto antes de que suene el primer timbre, no después. El acuerdo del sábado merece reconocimiento y la Junta debe demostrar que aprendió la lección.