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CAMBIAMOS DE PIEL, NO DE ESENCIA

Presión por el futuro inmediato

16-06-2026 / 08:32

La mayoría de los jóvenes que terminaron segundo de Bachillerato y se enfrentaron a los exámenes de la PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad) están inmersos, en este momento, en la búsqueda de su futuro más inmediato según la nota de corte de los grados que oferta el sistema público educativo. Algunos podrán cumplir sus sueños y, sin embargo, otros estarán obligados a elegir caminos diferentes, lo que obliga a reflexionar sobre un modelo mediante el que los estudiantes tienen la sensación, durante todo el curso, de una presión constante. No se trata únicamente de estudiar más o menos, sino de convivir con la idea de que todo el esfuerzo dedicado durante nueve meses depende de un puñado de exámenes. Más allá de los libros, la tensión a la que se sienten sometidos los estudiantes se nota en lo cotidiano: en la forma de organizar el tiempo, en la relación con los más cercanos, en el descanso e incluso en la manera de pensar en el mañana. Está claro que cualquier error puede condicionar la carrera elegida. El número de aprobados en la convocatoria ordinaria fue superior al noventa por ciento, pero las notas son las que resultan determinantes y obligan, en muchos casos, a encontrar la solución en las universidades privadas, que tampoco están al alcances de todas las familias. La cuestión no es solo cómo se vive la PAU, sino qué dice sobre el sistema educativo en el que se enmarca. Cuando el esfuerzo de años se concentra en unos pocos días, es inevitable preguntarse si realmente se está valorando todo el proceso o únicamente el resultado final. Quizá no se trate de eliminar este tipo de pruebas, sino de repensar el modelo.