Las tres piscinas públicas de la capital ya están abiertas y destacó la normalidad y la buena acogida durante el primer fin de semana de estreno de este verano. El Tomillo, Salobreja y Fuentezuelas recibieron a los visitantes, además, justo cuando arreciaban más las temperaturas. Se trata de infraestructuras necesarias para las familias que no tienen en sus domicilios un lugar para refrescarse y, de paso, se convierten en puntos de convivencia y en motivos de diversión para todas las edades. El Ayuntamiento organizó una fiesta acuática que contó con deslizadores, dos hinchables, una pista americana y unas barcas a pedales. También hubo espacio para una fiesta de la espuma y los más pequeños dieron la bienvenida a mascotas hinchables decorativas. Hay que aplaudir iniciativas que sumen en la generación de oportunidades, además, para crear puestos de trabajo en el sector de población más joven, ya que están integradas por una plantilla de técnicos y socorristas comprometidos y muy profesionales para que, al final de la temporada, el balance sea positivo. Hay que tener en cuenta que las piscinas pueden ser caldo de cultivo de muchas enfermedades si no se controla técnicamente la calidad del agua y, además, son focos de riesgo para el ahogamiento, por lo que es importante hacer un llamamiento a la población para que cumplan con las normas y, de paso, obligar a quienes tienen las competencias a extremar la vigilancia en extremo. Se da por hecho que los sistemas de seguridad, sobre todo los que tienen que ver con los procesos de limpieza y de mantenimiento, funcionan a la perfección. La responsabilidad es individual y colectiva.