El conocimiento y la formación son las principales respuestas a las que tiene que responder la enseñanza universitaria, pero hay un tercer pilar fundamental: la inserción laboral de los egresados. La institución académica jiennense analiza, cada año, cuál es la tasa que existe en los dos campus jiennenses y, a tenor de los resultados, hay motivos para la satisfacción, aunque queda mucho camino por recorrer para llegar a la meta del trabajo. El rector, Nicolás Ruiz, sitúa en un 62,76% el porcentaje de alumnos que, una vez que terminaron sus estudios, consiguieron un empleo, por encima de la media del sistema universitario de Andalucía. Está claro que la obtención de un título de grado o máster universitario supone una herramienta estratégica para acceder al mercado laboral con las mayores garantías de éxito y resiliencia profesional y, en este sentido, la Universidad de Jaén se consolida como el principal baluarte de la provincia para proteger y salvaguardar a la población joven frente al desempleo. Es, además, el instrumento perfecto para formar a profesionales cualificados y ciudadanos íntegros, con capacidad sobrada para contribuir a la construcción de una sociedad más competitiva, justa y comprometida. El resto de administraciones públicas y agentes sociales tienen que servir en bandeja servicios de calidad y acceso a la vivienda para que sean los propios jiennenses los que puedan elegir entre quedarse en su tierra o buscar fuera su horizonte personal y de trabajo. Lo que no se puede permitir a estas alturas es que, una vez que están formados, se vean obligados a hacer las maletas para poder trabajar y, en algunos casos, para lograr mejores salarios de los que hay en su provincia.