Medidas para ahorrar agua
El estado en el que se encuentran los embalses jiennenses empieza a ser preocupante. Los agricultores llevan meses implorando al cielo para que sea generoso con la lluvia y, sin embargo, la sequía se instala en una tierra necesitada de agua. Las reservas no dejan de disminuir tras un invierno y una primavera muy secos y Jaén, según los datos del Sistema Automático de Información Hidrológica de la Cuenca del Guadalquivir, es la provincia con el nivel más bajo, instalado en poco más de treinta y tres por ciento. Es más, dos están en situación de emergencia y otro más, en alerta. El único catalogado dentro de la normalidad es el Quiebrajano, que roza el veintiséis por ciento. El año pasado, por estas mismas fechas, los pantanos estaban a la mitad de su capacidad, por lo que las cifras demuestran que, aunque el consumo está garantizado, no hay que bajar la guardia. Ahora más que nunca se hace necesario que, desde los ayuntamientos, la Administración más cercana a los ciudadanos, se exija un uso racional de uno de los bienes más preciados por el hombre. La prohibición tampoco viene mal en municipios en los que la alarma se instala como una espada de Damocles. Está claro que la racionalización del agua como bien escaso es un deber de todos. Aprovechar nuestros propios recursos tendrá consecuencias positivas sobre las personas y sobre el medio ambiente. Aunque para nada sirve crear alarma, sí es importante que los jiennenses sean conscientes de la situación a través de campañas que, en forma de bombardeo, les lleguen por todos los sitios habidos y por haber. Invertir en publicidad y en instalaciones públicas que supongan un recorte en el consumo siempre será bienvenido.