Lugares para la memoria
Se han cumplido esta semana 81 años del comienzo de la Guerra Civil, una de las páginas más negras de la historia reciente de España, a la que siguieron casi 40 años de dictadura. Precisamente el pasado 18 de julio, día de la efeméride, la Junta de Andalucía concluyó la fase de valoración para la declaración de 14 nuevos Lugares de Memoria Democrática, 3 de ellos en la provincia de Jaén. En concreto, el convento de Santa Úrsula, el campo de concentración de Santiago e Higuera de Calatrava y la cárcel vieja de Úbeda. El objetivo de esta figura, que sitúa los espacios emblemáticos vinculados al golpe militar de julio de 1936, la Guerra Civil y la dictadura, es servir de recuerdo y homenaje a las víctimas de la represión franquista.
Acciones como esta y las recogidas en la Ley de Memoria Histórica y Democrática, que la Junta de Andalucía aprobó a primeros de este año, son un acto de justicia con quienes incluso dieron su vida por la defensa de sus ideas o de quienes sufrieron una dura represión. No están exentas de debate estas medidas, ya que siempre hay voces que apuestan por cubrir con una capa de silencio todo lo relativo a este periodo de nuestra historia, bajo el argumento de no “abrir viejas heridas”. Parecen olvidar a quienes tuvieron que padecer durante años el ser señalados y apartados por sus ideas, a aquellos que no pudieron dar digna sepultura a sus familiares asesinados en la tapia del cementerio y enterrados de cualquier manera en una fosa común. La democracia española es ya lo suficientemente madura para poner encima ciertos debates que, más de 41 años después de la muerte del dictador, hace tiempo que se deberían haber abierto.