La Diputación Provincial de Jaén abre un nuevo ciclo con la llegada al edificio de la Plaza del San Francisco del sexto presidente desde la restauración de la democracia. Habrá continuidad en las políticas impulsadas por sus antecesores en una Administración clave para el desarrollo de los ayuntamientos, pero es normal que Juan Latorre aplique su estilo municipalista a la institución provincial. Ser alcalde de un municipio de La Campiña ayuda a estar más cerca de los ciudadanos, la clave para que las reivindicaciones con sentido se puedan convertir en realidad.
La provincia necesita que los partidos políticos unan sus fuerzas para que se produzcan más avances que retrocesos y, sobre todo, evitar la paralización que lastra los equilibrios territoriales, la cohesión y la vertebración. Gobernar para todos los alcaldes, independientemente de las siglas, no es una misión imposible, sino un reto que tienen que afrontar quienes poseen la responsabilidad de representar a los ciudadanos. Aprovechar el potencial del olivar para contribuir al desarrollo de esta tierra es una obligación, pero también hay que tener en cuenta la capacidad que tiene la industria para influir en el Producto Interior Bruto, de tal forma que la defensa, a través del Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación
—Cetedex—, jugará un papel primordial para generar puestos de trabajo de estabilidad y crear riqueza. El empuje de las instituciones ayudará a huir del estancamiento en un momento en el que corregir las desigualdades será pieza fundamental del puzle del progreso. No hay que olvidar el protagonismo de la Universidad de Jaén como instrumento para contribuir al conocimiento, lo mismo que herramientas relacionadas con la digitalización como oportunidad para que los jiennenses puedan elegir entre vivir en la provincia o salir fuera en busca de un horizonte laboral. Ese es uno de los objetivos principales de Juan Latorre, un presidente que tendrá en sus manos la potestad para integrar a la oposición en los proyectos de presente y de futuro para que merezca la pena residir en Jaén.