Powered by
HACEMOS GLOBAL LO LOCAL

Ley de la oferta y demanda

16-07-2026 / 08:32

El campo jiennense vuelve a enfrentarse a una paradoja tan indignante como reiterada: el producto estrella de la tierra sale a los mercados a un ritmo excelente, pero los ingresos que reciben los agricultores no dejan de menguar. Los últimos datos de la Agencia de Información y Control Alimentarios son inapelables. Las almazaras tienen ya fuera más del 82% de todo el aceite producido en la presente campaña, lo que supone haber vendido más de un millón de toneladas. La demanda existe, el consumidor responde y las bodegas se vacían con fluidez. Sin embargo, en lugar de traducirse en estabilidad, la realidad en origen es una inexplicable caída de los precios que asfixia la rentabilidad de las explotaciones. Tan evidente distorsión no responde a las leyes básicas de la oferta y la demanda, sino a dinámicas mucho más complejas. Las organizaciones agrarias apuntan a una maniobra de presión y especulación perfectamente orquestada por ciertos eslabones de la distribución. A falta de cuatro meses para que comience la nueva recolección, el enlace de campaña será sumamente ajustado. Con las existencias contadas, el precio del aceite de oliva tiene que cotizar al alza o, al menos, mantenerse firme. Que ocurra lo contrario demuestra una estrategia deliberada para forzar el abaratamiento del producto en origen, tomando posiciones ventajosas con vistas al próximo año a costa del esfuerzo del olivarero. Al escenario de asfixia se suma un factor distorsionador inaceptable, la entrada masiva de aceites procedentes de terceros países, lo que supone un castigo injusto a la calidad y a la sostenibilidad de Jaén. Vender el 82% de la cosecha por debajo de los costes reales es un expolio consentido.